Más cotizaciones sociales

El aumento en las cuotas a la Seguridad Social que pagan los empleados con salarios superiores a 45.636 euros anuales y las empresas en las que trabajan es el último episodio del arreón fiscal con el que el Gobierno se plantea compensar la subida del gasto prevista en los Presupuestos. No hace falta excesiva imaginación para relacionar esta medida con las advertencias expresadas por la Comisión Europea sobre el riesgo de desbordamiento del déficit comprometido con la UE a la vista de unas estimaciones de ingresos más que cuestionables. El incremento de entre el 10% y el 12% de las bases máximas de cotización también persigue reforzar la financiación del sistema público de pensiones. El Ejecutivo no podrá presentar la medida como una vuelta de tuerca dirigida «a los ricos», ya que el grueso de los afectados serán trabajadores con sueldos superiores a la media. La sostenibilidad del sistema de pensiones exigirá a medio plazo sacrificios de este tipo y otros mucho más impopulares. Pero el Gobierno ha de actuar con la prudencia que requiere una economía que acaba de salir de la crisis y se enfrenta a un horizonte de desaceleración en un entorno internacional adverso.

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