Corrupción que no cesa

Resulta inquietante la presunta disposición de tantos cargos públicos a dejarse embaucar por la oferta de una comisión

El juzgado de instrucción número dos de Badalona ordenó ayer un número tal de detenciones, registros y requerimientos de documentación, ante la supuesta existencia de una trama de corrupción ligada esta vez a instalaciones y aplicaciones para la regulación del tráfico urbano, que los investigadores no podían haber elegido un nombre más elocuente para su operativo que el de 'Enredadera', una de cuyas ramificaciones se coló por algunos despachos del Ayuntamiento de Logroño. La descripción del procedimiento seguido responde a una modalidad ya conocida. Una empresa es sospechosa de haber logrado contratos intercambiando favores con responsables municipales bien directamente, bien a través de concursos amañados. Dado que las corporaciones señaladas por la investigación -de unas 40 localidades medianas y pequeñas- pertenecen a una decena de autonomías y están regidas por alcaldes y ediles de muy distintos colores, es lógico pensar que la matriz de la supuesta trama estaría en el ánimo corruptor de la empresa contratada. Aunque el asunto revelaría un problema inquietante: la presunta disposición de tantas y tan diferentes personas a dejarse embaucar por la oferta de una comisión en el ejercicio de un cargo público. Si se confirman las informaciones, el caso interpela directamente a las empresas que puedan verse en condiciones de obtener una situación de ventaja competitiva mediante el reparto de ingresos con los 'facilitadores' institucionales de sus negocios. Ningún directivo, ningún equipo de dirección, y ningún consejo de administración debería sentirse protegido por los resultados que obtenga en la gestión de los intereses corporativos si estos se realizan vulnerando la legalidad mediante la corrupción de responsables públicos. No se trata únicamente del establecimiento de códigos éticos que sean aplicados con mayor o menor transparencia. Se trata de que la sociedad mercantil se vea concernida por la investigación judicial, adelantándose a las demandas de ésta, colaborando desde antes de que se sustancien formalmente. Junto a ello, este escándalo en ciernes emplaza a todos los partidos, sin excepción. Solo la depuración inmediata de la mínima sospecha de corrupción podrá prevenir su aparición futura; cuando queda demostrado que las irregularidades no son ni del pasado, ni de una, dos o tres formaciones en exclusiva.

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