COMUNEROS EN LOGROÑO HACE 500 AÑOS

El inicio que la revuelta comunera tuvo en Logroño aún no ha conseguido una conmemoración a la altura

Marcelino Izquierdo
MARCELINO IZQUIERDOLogroño

Fue en marzo de 1519, justo hace ahora cinco siglos, cuando los primeros movimientos comuneros agitaron Castilla tras la llegada al trono de Carlos I. Se le achacaba al joven monarca de Gante el desconocimiento de las costumbres y del idioma, así como haberse rodeado de extranjeros para gobernar su reino. Como nieto de Maximiliano I de Habsburgo y aspirante al título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, nada más fallecer su abuelo no dudó el rey Carlos en sangrar al pueblo cuanto fuera menester para viajar a Aquisgrán y ceñir la corona de Carlomagno.

Narra el historiador británico Edward Cooper que «la primera manifestación física de la rebelión de las comunidades es el alboroto de marzo de 1519 en Logroño, cuando la casa del contador del conde (se refiere el cronista a Juan Ramírez de Arellano, III conde de Aguilar de Inestrillas y señor de los Cameros) fue derribada por el populacho». Ante la gravedad de la revuelta, envió la Corona al licenciado Ronquillo para poner paz. Días después, la autoridad informaba a la Cámara de Castilla: «Hallé a los de Logroño que procuran decolorar sus delitos diciendo que fue hecho a voz de ciudad para excusarse del castigo y de las penas particulares. Yo procuro lo contrario. Y así parecerá en el proceso que (la rebelión) es cosa de particulares».

Ésta y otras afrentas posteriores quedaron enjugadas tras la victoria sobre Asparrot, cuyas tropas huyeron de Logroño el 11 de junio de 1521. Por cierto, sólo quedan dos años para la celebración del V Centenario del Sitio, y nada se ha movido aún para que la efeméride se conmemore con rigor y no sólo con alharacas y fuegos de artificio.