En clave femenina

SYLVIA SASTRE

Este pasado fin de semana fue protagonista de dos hechos internacionales en clave femenina: uno de triste despedida, el otro de merecida bienvenida y celebración; ambos basados en el reconocimiento hacia el valor femenino.

Hemos despedido a Montserrat Caballé, de indiscutible carrera lírica internacional, una de las sopranos más grandes del siglo XX con una voz excepcional en la ópera pero que no dudó en abordar el rock con la memorable canción Barcelona junto a Fredy Mercury, además de mujer eminente, fuerte y de gran coraje. Cómo cuesta despedirse de los referentes.

Bienvenida y celebración por la concesión del Premio Nobel de la Paz a dos personas que han arriesgado su vida luchando con coraje contra el efecto devastador de la violación sexual como arma y crimen de guerra, pidiendo justicia para las víctimas: Nadia Murad, irakí, víctima y sobreviviente del calvario de la violencia sexual como arma de la organización del Estado Islámico, y el ginecólogo congolés Denis Mukwegel, dedicado a reparar el daño a las mujeres violadas en el Congo.

El valeroso combate de ambos galardonados denuncia que la violación debe dejar de entenderse como un inevitable efecto colateral del conflicto bélico, sino como verdadera arma intimidadora, denigrante, deshumanizante y de sometimiento, tan antigua como la humanidad y ampliamente extendida desde oriente a occidente, frente a la que se ha extendido un vergonzoso silencio que asegura la impunidad de sus autores. El comité de Oslo, por fin, hace frente a ello y coloca en su verdadera dimensión un hecho tan recurrente hoy, coincidiendo con el primer aniversario del movimiento "#metoo" contra la violencia sexual en el mundo occidental. Debemos felicitar el reconocimiento al coraje de estas personas en un noble y necesario combate.

Pero, a la vez, es curioso que el órgano que concede este merecido galardón,solo haya reconocido un 5% de mujeres con el Premio Nobel (y el 51% de ellas con nominación compartida); ahora, tras tres años sin Nobel femenino, lo ha hecho a tres mujeres (a falta de conocer la nominación en Economía): la mencionada Nadia Murad, Frances Arnold quien junto a G. Smith y G. Winter recibirá el Nobel de Química, y Donna Strickland que, junto a G.Mouron y A. Ashkin, recibirá el de Física. Quizás el mundo de la ciencia y la cultura no esté exento de clichés sexistas, sino bajo el denominado 'efecto Matilda' basado en que, todavía, se minimiza sistemáticamente la contribución femenina especialmente a la investigación.

Nuestra civilización no puede acomodarse ni escudarse tras el silencio ante la violencia sexual individual o masiva; tampoco puede dejar de reconocer el valor femenino manifiesto sino hacerlo real y equitativamente, no solo desde una reivindicación paritaria.

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