LA CIUDAD 'GLORIETEADA'

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

Andamos estos días a vueltas con lo que se presta Logroño a, valga la redundancia, ser andada. Días en los que Los Lirios reclaman un paso seguro a pie de acceso al barrio. Días donde se cambia el sentido de la calle Guardia Civil a fin de favorecer el tránsito peatonal entre los dos últimos tramos de soportales de Gran Vía. Días de idas y venidas en torno a modificaciones de obras -léase Albia de Castro, Vélez de Guevara y Múgica, a la espera, o San Lázaro y San Bernabé, ya finalizadas- para «dar prioridad a las personas y a la movilidad activa». Días en los que un colectivo como 'Logroño andando', organización en defensa del peatón, comienza a ser conocido y reconocido. Logroño andando y 'andable' pese a que «a nivel general se percibe una organización de calles ocupadas por el tráfico rodado, con aceras estrechas y donde existen una serie de elementos urbanos destinados al tráfico rodado como las rotondas, glorietas, medianas, etc., que dificultan la movilidad peatonal al alargar los recorridos». Así lo concluye el taller del COAR con motivo del avance del PGM, que presenta Logroño como ideal para moverse a pie aunque con barreras al tránsito e interrupciones de los itinerarios peatonales como pueden ser las rotondas, con esas vallas encauzadoras que más que proteger al peatón le obligan a dar rodeos dejando claro que lo que cuenta es la fluidez... del coche. La ciudad 'glorieteada' se muestra en todo su esplendor en las cinco rotondas de mayor o menor tamaño en los apenas 500 metros que separan Lope de Vega con avenida de Colón -una aún por completar en Miguel Delibes-, muchas de ellas construidas «antes de ayer»... tantas, que a veces dan ganas de presentarse en el despacho de los que planifican y regalarles una regla... recta.