Venezuela: elecciones en dictadura

ESTEBAN URETA MANZANARES

Este domingo 20 de mayo terminó un proceso electoral que desde el inicio se caracterizó por las decisiones del régimen impuestas, ilegales y violatorias de los derechos humanos y políticos de los ciudadanos y de las leyes y normas electorales. Acciones muy propias de un régimen sumido en la deriva dictatorial.

El adelanto de las elecciones fue anunciado por la Asamblea Nacional Constituyente -ANC- elegida de forma anticonstitucional, conformada únicamente con representantes del oficialismo y convertida en un poder supraconstitucional en julio del 2017. El régimen no aceptó las exigencias de la oposición y la sociedad civil en el diálogo: Un Consejo Nacional Electoral (CNE) imparcial, equilibrado y no el existente, totalmente controlado por el régimen. Anular las inhabilitaciones de valiosos posibles candidatos, algunos de ellos presos o en el exilio. No adelantar las elecciones. Una campaña sin abusos o ventajismos y un acto electoral con un voto libre, no presionado ni con chantaje o compra. Y un conteo trasparente y verificable.

Desoyendo estas condiciones, el régimen se montó e impuso esta farsa electoral, a pesar del rechazo interno e internacional. Y olvidándose de atender la terrible crisis humanitaria que está viviendo el pueblo venezolano. Los resultados son: centros vacíos, el CNE anunciando una abstención del 54% -según la oposición cerca del 70%-; reclamos de fraude y abusos, delitos electorales numerosos. La población, con su abstención, las rechazó y un gran número de países de América y de Europa no las reconocen.

 

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