Un 'valiente' de la División Azul

MARIA DEL CARMEN RODRIGO MOLL

Con el cambio de nombre de la calle Santos Ascarza mucho se está hablando estos días de aquellos 'valientes' que fueron a la División Azul y los motivos que les llevaron a hacerlo. Y digo valientes porque fueron a jugarse la vida por España, independientemente de unas ideas políticas que la mayoría de ellos no tenían.

Y voy a contar la historia del hombre 'integro' que fue mi padre, Miguel Rodrigo, al que azar le 'permitió', si así lo hubiera querido, eludir esta etapa de su vida que durante el resto de ella le afectó en su salud, pero al que su dignidad no le consintió eludir lo que entendió como su obligación.

Estaba haciendo la mili cuando un día le tocó guardia. Por motivos que desconozco, esa guardia la vendió a un compañero que ocupó su lugar y al solicitar voluntarios y no haber suficientes el oficial al mando 'eligió' a los que estaban en el cuartel, incluido el que estaba en el lugar de Miguel.

Cuando él se enteró, no consintió que otro hombre pasara por esto en su nombre y se ofreció en lugar de aquel a quien habían designado a dedo. Y así partió hacia Rusia, como decía antes, jugándose la vida y dejando a un compañero cartas escritas para su madre y su novia (que posteriormente fue mi madre) a quienes no dijo nada para que las fueran echando a Correos mientras daba tiempo a que llegaran las que escribió desde Rusia y en las que les informaba de lo ocurrido.

Gracias papá. Junto con Dolores nos inculcasteis a los cinco hijos estos principios que tan arraigados teníais vosotros. Habéis sido siempre nuestra guía y este es un buen ejemplo.

¿Quién se atreve a criticar a los integrantes de la División Azul?