El trato a la educación pública y a sus profesores

ESTELA GONZÁLEZ MUNTIÓN

Agradecimientos a este periódico y al Gobierno de La Rioja por la forma de tratar la educación pública. El titular del pasado sábado, en el que se aludía a la cantidad de bajas que se toman los profesores, era de vital importancia, bien situado en portada, para facilitar al el lector la ecuación profesor de la pública=vago.

Como trabajadora del sector, maestra de un colegio público, han sido muchas las veces que he visto a un compañero impartir clase cuando debería estar guardando reposo por prescripción médica. Somos muchos los que pedimos altas voluntarias para cumplir con un trabajo con el que estamos profundamente comprometidos. Tal vez, señores encargados de la educación en esta comunidad, podrían pensar que si tantas bajas se producen en la educación pública (bajas, entendemos todos, firmadas por un facultativo médico) puede deberse a la cantidad y calidad del trabajo que realizamos con un alumnado bastante más complicado y heterogéneo que el que acude a la escuela concertada (llegados a este punto, convendría repasar, por ejemplo, el número de inmigrantes que asisten a cada una de las escuelas). Además, es también de agradecer las declaraciones del curso pasado de algún dirigente educativo en las que aludía a la baja participación de la escuela pública en programas de bilingüismo por falta de preparación del profesorado. No señor, no es así y él lo sabe bien. La escuela pública no se suma a estos programas mayoritariamente (mal llamados bilingües) porque somos muchos los que opinamos que para que sean efectivos, el nivel del profesorado ha de ser, como mínimo, C1 y, todos sabemos y conocemos, casos de colegios concertados que participan en este programa con profesorado que no reúne los requisitos adecuados.

Espero con ganas el día en que este periódico celebre en portada alguno de los muchos triunfos de la educación pública.