Un tiro en el pie

BENITO COTERÓN BLANCO

El Ejido goza de gran prosperidad por la riqueza que produce la agricultura de invernaderos. Es obvio que la mano de obra barata y abundante es decisiva en esta rentabilidad. El trabajo en los invernaderos es arduo, y acaba siendo ejercido por inmigrantes. Aunque sea recalcar lo obvio, El Ejido debe mucho de su prosperidad a los inmigrantes. Y, sin embargo, Vox fue en las últimas elecciones la fuerza más votada, a niveles arrasadores. Parece que muchos que disfrutan de coches de alta gama y otros bienes de consumo carísimos no se han dado cuenta de que si se expulsa a los inmigrantes se les acaba el chollo. ¿O van a contratar a votantes de Vox para trabajar en sus invernaderos? Hay más ejemplos. En los olivares andaluces está habiendo muchos problemas porque no tienen mano de obra suficiente para recolectar la aceituna, ya que ha disminuido la población inmigrante que suponía el grueso de los temporeros. En Hungría, el gobierno ultraderechista de Viktor Orban ha aprobado una reforma laboral que aumenta el número de horas extra sin remunerar, provocando un gran descontento social. El propio Gobierno Orban, en un alarde de cinismo, alega que «hay escasez de mano de obra», como si eso no tuviera nada que ver con los inmigrantes expulsados y las restricciones. Oponerse al racismo es una cuestión de ética y humanidad. Pero como a eso se le llama despectivamente «buenismo», habrá que ser pragmáticos, y concluir, a la vista de realidades como las expuestas, que expulsar a inmigrantes es como pegarse un tiro en el pie, y que hay que pensárselo muchísimo antes de votar a partidos de ultraderecha.

 

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