Ruidos

PATRICIO PALACIOS BARBI

Una lectora clama contra los ruidos, especialmente de los fuegos artificiales. Los ruidos son parte esencial de la vida. Recuerdo a los dulzaineros y gaiteros que en sus dianas nos despertaban cuando algún ciudadano estaba recién acostado.

Los fuegos se colocaban en postes, en la parte sur del Espolón, a intervalos largos, alternando con los bailables que interpretaba la orquesta Ábalos, en el precioso kiosco, a cuyos compases aprendimos a bailar, e iniciamos nuestros amores. Progresivamente se trasladaron hasta nuestra hermosa ribera, donde parece que gozan de gran aceptación popular. Nuestra vida es ruido. Tenemos la suerte de vivir en Logroño, no en Madrid, París o Calcuta. Los ruidos no se deben prohibir, sino encauzarlos corrigiendo sus excesos.

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