¿Tan ricos somos?

JULIO PÉREZ

Hace unos 5 años, cumplidos ya los 70, me jubilé, porque aunque estaba casi en plenitud de facultades debía dejar paso a otras personas. Como me iba a marchar con toda la maleta a tope de mis conocimientos, experiencias y vivencias acumuladas en más de 60 años de trabajo siempre en el mismo sector, quise regalarlo a mis sucesores en el trabajo. Ante la grave amenaza de que si un inspector te pillaba haciendo alguna gestión, asesorando, trabajando, enseñando o cosas similares dentro de la empresa, a ésta le metían un multazo y al jubilado le podían reducir su jubilación, entregué una carta para el presidente de la Comunidad donde le pedía permiso para ir regalando esos mis conocimientos en mi anterior empresa o en cualquiera otra, incluso de la competencia.

La contestación política fue tan rápida que llevo más de 6 años, esperándola. Somos muchos los jubilados deseosos de enseñar a alguien lo que por experiencia vital tenemos, aunque sólo sea por estar ocupados. Queremos que alguien se aproveche de nuestras experiencias y queremos enseñar, sin cobrar, lo cedemos gratis total, como jubilados; no pedimos ni vacaciones. Qué pena que esa gran riqueza de conocimientos no sólo no se aproveche sino que nos obliguen a que tengamos que seguir llevando esa maleta tan cargada, con lo que pesa esa pena de querer regalar y no nos dejen. Estos políticos creen que nos sobra el dinero.