El reino que Torra sueña y nunca existió

JOSEFINA PEDREIRA OLIVAR

Pedro Sánchez dijo: «No lo tuvimos fácil». ¡Qué cínico! ¡Vaya que si lo tuvo! «Compró» la Presidencia por menos de dos monedas apoyado por separatistas catalanes y vascos. ¿Qué les ofreció a Quim Torra y al PNV de Urkullu? Pues lo que hayan pedido. Por de pronto Torra ya está chuleando y aseguró que seguirá adelante desoyendo a los tribunales que quieran impedir la «farfolla Catalana»; oséase, esa república tan deseada. Yo le digo que «por aquí te vi» y que ahora que están de moda los spa se vaya a tomar unos baños de buen vino que le curen sus desvaríos. Sólo la estupidez no tiene fin. Cualquier otro defecto puede ser subsanado, pero la inconsciencia sólo sirve para ahondar en la miseria intelectual, que es la más torpe de todas las de la lista.

Por si no lo sabe, y parece que no, no existió nunca el Reino de Cataluña ni una Corona Catalano-Aragonesa. La unión de Barcelona a Aragón se produce por el matrimonio la hija de Ramiro II, rey de Aragón, de nombre Petronila, y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona pero no rey de Cataluña.

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Desgraciados los hombres que como ustedes tienen las ideas claras, o creen que las tienen. Tengan cuidado, pues le están robando a millones de catalanes la ilusión de ser españoles, y mucho más a los niños.

Según Valentín Puig, escritor catalán, «no hay clase media-alta que lea en catalán». ¿No le parece que las verdades también tienen espinas? Y señor Puigdemont, usted y tantos otros están sangrando de tanto pincharse. Nos dice Cicerón que humano es errar pero sólo los necios perseveran en su error.

Procure, señor Torra, que sus obras sean más altas que sus palabras, lo cual no es muy difícil. Los tipos que como usted ocultan o pretenden ocultar la realidad sólo pueden ser cuatro cosas: o tontos o mentirosos o desvergonzados o idiotas.

Piense que ser leal a sí mismo es el único modo de ser leal a los demás.

¡Viva Cataluña, viva España!

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