Rebajas

GERARDO VILLAR

No me gusta comprar en una tienda que ponga sus productos en rebajas. Me está indicando que lo que ahora vale, luego vale menos. Si valen, valen ahora y más tarde. Las rebajas indican que se sienten agobiados y es preciso rebajar las ganancias para poder sobrevivir.

Encuentro que es una invitación al consumo, porque ya que está tan barato, voy a comprar... Y ¿si estuviesen prohibidas? Significaría que los productos están ofrecidos a su auténtico valor. Así jugamos un poco al engaño. Y lógicamente, debo esperar a que se rebajen los precios de aquello que antes costaba más.

Las rebajas me recuerdan a los partidos políticos que prometen unas cosas y luego rebajan aquello y «se hace lo que se puede». Veo que este sistema no educa, pues ya sé que lo que me dicen y me prometen luego se va a quedar reducido a la mitad. Lo cual lógicamente lleva a pensar bien lo que ofrezco, antes de ponerlo en el escaparate del programa político.

Cierto que es precisa la comprensión y atender a las circunstancias, pero sin dejar nunca de pensar y valorar las cosas por lo que son y valen realmente.

Si analizamos, detrás de las rebajas, están las grandes superficies, los grandes comercios, que pueden elevar o rebajar los precios y hundir al pequeño comerciante. Y el remate completo es «si compra dos, el segundo a mitad de precio», ¿cómo educa esto?

Las compras sirven para la educación o deseducación de los compradores. ¿Pueden entrar estas visiones en las normativas del comercio? ¿Educa este sistema económico? Porque actualmente lo que interesa es que funcione el negocio... La educación es de otro ministerio.

cartas@larioja.com

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