Los pinchos de la Laurel

HERNÁN TORRELLA

He decidido escribir esta carta expresando mi simpatía al leer el artículo publicado el pasado jueves 25 de octubre en relación a que Logroño es un ejemplo de esencia y autenticidad en materia de pinchos y vino.

A pesar de que Logroño está a una distancia considerable de Barcelona y no puedo permitirme viajar todo lo que me gustaría allí, mis recuerdos sobre la ciudad y en particular de la calle Laurel son muy gratos. Haber disfrutado del ambiente y la gran variedad pinchos es algo que aún tengo muy presente en mi memoria.

Por otro lado, me gustaría agregar que también he visitado San Sebastián, en varias oportunidades, y mi recuerdo de las experiencias culinarias no es tan grato como el de Logroño. Es verdad que hay un número importante de establecimientos en ambos sitios y solo he podido disfrutar de unos pocos, pero tengo un especial afecto por la ciudad riojana. Hace unos meses comentábamos con un grupo de amigos cercano la idea de ir a pasar un fin de semana todos juntos a una ciudad del norte de la península. Decidimos proponer una ciudad cada uno y sin dudarlo mi propuesta fue Logroño, aunque al final el plan se desvaneció.

Gracias a este artículo he vuelto a pensar en aquella idea y voy a insistir a mis amistades de retomar el plan. Quien sabe igual en unas semanas estamos en la calle Laurel disfrutan do de una copa de vino y unos pinchos.

En la información publicada ayer sobre la moción que deja sin sueldo al alcalde de Santo Domingo, donde dice que esta se justificaba en que «ya cobra» del Estado como jubilado debe decir «ya cobrará». Los cargos públicos no pueden percibir a la vez un sueldo y la pensión.

cartas@larioja.com

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos