La peor discapacidad

AURORA JIMÉNEZ GONZÁLEZ

No suelo hacer nada público, pero esto me apetece contarlo ya que hoy es el Día Internacional de la Discapacidad y hubo una situación en la que sentí mucha incomprensión. Hace unos días en una cafetería estaba hablando con unos familiares, pasó un chico con una discapacidad intelectual leve. Dos personas de mi mesa comenzaron a decir cosas de él sin apenas conocerle (este chico es amigo de mi hija, que también tiene discapacidad intelectual). Salí en su defensa diciendo que todos los que nos consideramos «normales», tenemos nuestras discapacidades y limitaciones.

Todos los días oímos cosas que las hacen las personas llamadas «normales». En ningún momento quise ofender a nadie por este comentario inocente, pero lo llevaron a lo personal. Me dijeron que ellos eran muy normales, que si les estaba llamando locos, que ellos no tenían ninguna discapacidad y se levantaron diciéndome que no me iban a dirigir la palabra, y que cómo demostraba yo que ellos tenían alguna discapacidad. En fin, lo único que quiero demostrar es que hay personas que tienen una discapacidad muy grande, la más grande de todas. La que llevan en el corazón, la de falta de empatía.

Como si la discapacidad fuera algún virus contagioso... La vida da muchos giros.

A las personas con discapacidad intelectual hay que quererles y apoyarles porque son nobles y transparentes. Tenía que sacarlo fuera de mí para que no me siguiera oprimiendo el pecho.

cartas@larioja.com

 

Fotos

Vídeos