Motivos para dudar de las aseguradoras y de la Justicia

MARÍA ÁNGELES NICOLÁS

En mi vida laboral de casi 40 años, mis bajas han sido contadas. El 23 de diciembre de 2015 me dan un golpe en el coche por detrás. Me asistió policía local, Urgencias y mi mutua laboral, pues el golpe me lo dieron al salir de mi trabajo.

En la mutua, desde el primer momento me indicaron una baja larga, de 90 días, pero con mis ganas de recuperarme me incorporé a mi trabajo antes y simultáneamente hacía mi rehabilitación. Ahí es donde empezó mi batalla. La compañía de la persona que me dio el golpe no quiso hacerse responsable de mi baja.

Vamos al juzgado y éste afirma que me dieron un simple golpe, como si se tratase de un golpe en un aparcamiento, y eso que vino la grúa a retirar el coche contrario. Piden mis informes a Rioja Salud y aseguran que me estoy quejando para defraudar al seguro, pues dos años antes tuve un accidente doméstico, al que achacan mis dolores. O sea, si me he roto una pierna a los 11 años y a los 13 me pilla un coche y me rompe la pierna otra vez, se supone que el dolor es porque ya me la había roto antes. La justicia no existe pues aun habiéndome asistido la policía, aun habiendo sido necesaria la grúa, aun yendo a urgencias donde vieron que tenía una lesión importante, y aun yendo a mi mutua con muchos dolores, tengo que oír que como ya había tenido un golpe. Todo es porque tengo una enfermedad degenerativa que, la verdad, a fecha de hoy no sé cuál es.

Gracias a Dios estoy bien, pero me siento estafada por las compañías aseguradoras y defraudada por la justicia.

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