Matar al socorrista

BENITO COTERÓN

No falla. Cada vez que el drama de los refugiados se significa en los medios, circula en las redes sociales este post: «En vez de iros a sacar negros del mar para lavar vuestra conciencia, más os valía ocuparos de los ancianos que dieron su vida por España y ahora están desamparados». Es tan ruin, mezquino y despreciable que no merece otra respuesta que la indiferencia. Pero comoquiera que esta «mirada» tiene muchos aplausos, me veo en la obligación cívica y ética de salir al paso. El drama del desamparo que sufren muchas de nuestras personas mayores, con esas pensiones nivel limosna y unos servicios y prestaciones menguantes no es culpa de inmigrantes y refugiados. Es culpa de una élite poderosa que impone un sistema capitalista brutal y feroz que saquea los recursos públicos para beneficio de negocios privados, como hemos visto con los recortes en la Ley de Dependencia y el expolio de la Hucha de las Pensiones.

Pero esta forma de vida que nos imponen no ha caído del cielo. La hacen funcionar gobiernos que están ahí porque la gente les aplaude, les vota, o, simplemente, «pasa de todo». Por eso creo que quienes tienen un problema de conciencia son quienes hacen seguidismo de opciones políticas que profundizan en ese sistema injusto a sabiendas. Y la tranquilizan insultando o incluso criminalizando a las personas solidarias que dan su vida por los seres humanos, para así sentirse menos culpables.

Otra muestra de esta degeneración es ver gente que participa en manifestaciones a favor de que pongan en su pueblo un vertedero nuclear y luego se vuelve a manifestar contra el empadronamiento de refugiados. Estamos degradándonos tanto que ya no se mata al mensajero: se mata al socorrista. Es como para preocuparse, de verdad. Quien publica o comparte posts como ese debería reflexionar, porque cuando sea anciano desamparado, seguramente le cuidará uno de esos «negros sacados del mar».

 

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