El 8 de marzo

ROSA M. LÓPEZ GARCÍA

El 8 de marzo es el día del feminismo por antonomasia. Define la RAE: «Feminismo: Principio de igualdad de derechos de la mujer y del hombre». Como concepto opuesto define así el machismo: «Actitud de prepotencia de los hombres con respecto de las mujeres. Conjunto de prácticas, componentes y dichos que resultan ofensivos contra el sexo femenino».

En la definición de «feminismo» (terminada en o, y por lo tanto palabra masculina) están explícitos los derechos de ambos sexos. Defiende el principio de igualdad de ambos. Un año más, y al margen de definiciones me gustaría plantear una pregunta: ¿Por qué la humanidad (dejaremos así unidos a hombres y mujeres) ha perdido la capacidad de asombro?

Estamos tan acostumbrados a lo que consideramos normal, que no nos planteamos si realmente lo que vemos es lo que es. Los árboles no nos dejan ver el bosque. Vemos noticias que nos aterran durante los minutos que duran. Después tendemos a olvidarlas y, en muchos casos incluso, a dudar de su veracidad. En muchos aspectos somos como los pobres moradores de la caverna de Platón que, acostumbrados a creer que la vida se reducía a ver solamente el reflejo de sus cuerpos en la pared, no se atrevían a levantarse y salir al exterior a comprobar si había algo más que lo que veían todos los días. Se acomodaron.

Los cambios provocan miedo. Pero siempre hay alguien que se levanta el primero, aunque, como al valiente del mito de Platón que salió y descubrió el mundo exterior, fue asesinado por sus propios compañeros que no quisieron creer que fuera de la caverna hubiera algo más o, en este caso sean juzgados negativamente, por el miedo a lo nuevo, por el miedo a cambiar. Detrás del primero/a, debe seguir un segundo/a y así sucesivamente....

Debemos descubrir y enseñar, que otra vida es posible. El 8 de marzo debería servirnos a todos y a todas para reflexionar. Para ejercer como filósofos preguntándonos el porqué de las cosas y no conformarnos con la injusticia. En el feminismo, entramos todos. Defiende la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Pero no sólo un día al año. Todos y todas tenemos los mismos derechos. Y todos y todas estamos obligados/as a educar a nuestros hijos e hijas en esa igualdad, que sencillamente es educarlos en justicia. Todos y todas formamos parte de una misma humanidad, un tanto deshumanizada.

Para terminar, al huelguista se le descontará el día no trabajado y la parte proporcional de sus pagas extras. No es gratis el derecho a la huelga. Seguimos pagando por nuestros derechos. Todos y todas.

Quizá algún día el 8 de marzo sea el día de la justicia. Luchemos por ello.

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