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Cartas a la directora

Seguimos con derechos y obligaciones sanitarias

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María Fe Hurtado Gómez (farmacéutica Hospital San Pedro)

No puedo estar más de acuerdo con la tribuna 'Derechos y obligaciones sanitarias' recientemente publicada en su diario. Junto al paciente responsable, amable, que valora ... el tratamiento y la atención se encuentra el cantamañanas que no se dará por satisfecho hasta que no tenga un hospital a la puerta de su casa con todas las especialidades a su disposición. Efectivamente, sabemos de los derechos, pero no de los costes ni de las obligaciones. En la farmacia hospitalaria no existe copago y, por lo tanto, tampoco existe mecanismo compensatorio. El que compra –médico prescriptor–, no es el que consume –paciente–, ni el que paga –Estado–. Una distorsión del mercado farmacéutico que conduce a no valorar lo que «no cuesta». Por esta singularidad o resquicio, se introduce la industria farmacéutica cobrando unos precios abusivos no relacionados con la investigación (esto daría para otro largo debate). Estos costes son desconocidos por casi todos y nos llevan al: «anda bonita, dame pastillas para tres meses que me viene mal venir»; «pero oiga, que hace seis meses que no se ha hecho analítica ni ha recogido la medicación»; «ya estamos, para esto pago yo mis impuestos...» Las pastillitas en cuestión pueden costar 2.000 euros al mes y su aportación terapéutica ir de óptima a muy discretita. Y no abramos el melón de las enfermedades raras. No es anecdótico, es más frecuente de lo que quisiéramos. Por cierto, la factura farmacéutica del San Pedro rondará este año los 70 millones de euros, con un crecimiento de dos dígitos. ¿A que el PIB no crece igual?

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