Las (malas) carreteras del suroeste riojano

BENJAMÍN BLANCO ROCANDIO

Por mala carretera no se llega a buen pueblo, dicen, pero en el caso de las carreteras del suroeste de La Rioja sí se llega a bellos pueblos... pero también se puede llegar al infierno tras pasar antes por un purgatorio de baches, socavones, desprendimientos, deslizamientos de terreno y otras series de parcheos que convierten carreteras como la LR-113 (conecta La Rioja con Salas de los Infantes en Burgos) y la LR-334 (une La Rioja con Neila) en sendas de pesadilla. No es de recibo que vías que unen dos comunidades autónomas se encuentren abandonadas y de qué manera. En algunos casos el asunto se arregla plantando una señal que avisa «¡Peligro!, carretera en mal estado!» como si nuestro coche y nuestros culos no se hubieran enterado. Avisados estamos: si encallamos en un agujero o salimos volando en un levante de la carretera es culpa nuestra aunque no pasemos de 60 kilómetros por hora en carreteras limitadas a 90. Una sugerencia: señales que recomienden no pasar de 20 km/h y llevar las luces de emergencia encendidas o subvencionar la compra de todoterrenos.

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