La importancia de «hacer pueblo»

JOSÉ-RAMÓN MONGE UGARTE

El señor Pujol, tantos años 'president' de la Generalitat catalana, tuvo dos palabras mágicas que fueron su idea fuerza para formar su nación, formar su : «Hacer país». Quizá lo haya conseguido, a su manera, en algunos aspectos aunque en otros haya dejado mucho que desear. Pues bien, yo las tomo pero soy más modesto y hago mías aquellas con las que inicio esta carta a La Rioja: «Hacer pueblo», hacer mi pueblo, San Vicente de la Sonsierra.

Sí, creo que cualquier ciudadano de cualquier localidad debería hacer pueblo, fomentar su riqueza, su cultura, su felicidad... siempre con arreglo a sus dones, a sus cualidades, a sus posibilidades. A cada pueblo lo considero como una coctelera en la cual vamos introduciendo ingredientes: unos, su trabajo; otros, su capacidad empresarial; otros, su afán cultural, su espíritu religioso o laico, etc. No sé si vale esa metáfora. ¿Qué clase de coctail obtendremos? Pues depende. Depende de las personas, incluso familias, que destacan por lo mucho que aportan pero -¡ay!- otras en cambio no dejan huella, les resbala -por decirlo de una manera suave- todo lo que no afecte a su propio bienestar, sin darse cuenta de que si mejora el pueblo, mejoran ellos. Y sí, hacen o hacemos cosas pero seguro que podríamos hacer más, siempre más.

Aquí traigo a colación a otro personaje, este universal, cual fue J.F. Kennedy, cuando dijo aquello a sus conciudadanos, si la memoria no me engaña: «No pienses en lo que tu país puede hacer por ti, sino en lo que tú puedes hacer por tu país».

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