Gracias

Les regalo la palabra más poderosa del mundo.

Quiero enviar mi más profundo agradecimiento y valoración a esa persona que mantuvo mi alma cargada durante dos horas una oscura noche. Esa persona puede ser cualquiera de ustedes que atiende el Teléfono de la Esperanza.

Esa persona con voz de ángel me decía que todo estaría bien, que respirara tranquilo, a pesar de que yo, en ese momento, no era capaz de entender que todo o algo pudiera estar bien. Este ángel detrás de aquel número mágico me dio lo que necesitaba y me ayudó a descargar lo que no necesitaba.

Hoy sigo vivo porque ella estaba allí.

Solo puedo ofrecer mi más sincera gratitud convencido de que es lo único que esta persona, que puede ser cualquiera de ustedes, quiere y merece de mí.

Que Dios los multiplique.

Mi paz con ustedes.

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