La fuerza del comercio tradicional

BRUNO RAMÍREZ ÁLVAREZ

El miércoles descubrí que el tacón de unos zapatos se había despegado. El de ambos mocasines. Acudí adonde los había comprado en septiembre. La tienda de una riojanísima marca, de Arnedo por más señas. Sin el ticket de compra, se pueden imaginar, planteé el descubrimiento a una dependienta. En menos de un minuto tenía otros zapatos similares sobre el mostrador y el regalo de una enorme sonrisa. Ya sé dónde seguir comprando.

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