Distopía de listas negras

BENITO COTERÓN BLANCO

Érase una vez que yo era funcionario y me despidieron e inhabilitaron. Todo empezó cuando el grupo parlamentario de Vox pidió una lista de funcionarios/as 'ideologizados/as de quienes sospechaban que ponían trabas a la tramitación de festejos taurinos. Como el Gobierno de La Rioja dependía de esos votos, accedió a facilitar esa lista. Y ahí estaba yo, con mis comentarios en Facebook manifestando mis convicciones ecologistas. No hicieron falta más pruebas. Eso bastó para que me depurasen. Ahora estoy en el paro y jamás podré presentarme ni siquiera a una oposición.

Esto, evidentemente, es una distopía de ficción muy 'gore'. Algún lector la habrá considerado incluso hiperbólica y demagógica, incluso grotesca. Pero resulta que el pasado día 21 de febrero, en el Parlamento de Andalucía, el grupo parlamentario de Vox pidió una lista de los/as trabajadores/as sociales que hacen informes sobre casos de violencia de género, argumentando que esos informes están ideologizados e influyen en las decisiones de los jueces, y que habría que «depurar responsabilidades». La respuesta del gobierno PP-C's, en vez de ser lo rotunda y contundente que debiera ante semejante aberración, fue muy floja y tibia, en plan echar balones fuera. Se ve que los 12 votos 'voxistas' son muy necesarios para mantener el mando de la Junta de Andalucía.

No sé si volverán las oscuras golondrinas de Bécquer. Pero la vuelta de las listas negras parece estar muy cercana. A menos que la ciudadanía dé una respuesta más clara y contundente que la de la clase política.