Después de la tragedia

PEDRO GARCÍA

Las terribles inundaciones en Sant Llorenç dejaron, además de fallecidos y ríos de lodo y escombros, un rastro de preguntas y dudas por las malas -o nulas- decisiones que, además de las lluvias torrenciales, provocaron el desastre. Después de enterrar a los muertos y devolver la normalidad al pueblo llegará el momento de cuestionarse las construcciones de la zona, la presencia de coches aparcados de manera indebida o la nula limpieza de los cauces de los ríos. Pienso que Mallorca, y con ella toda España, debe reflexionar.

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