Un colectivo femenino olvidado

EMILIO REINA GIMÉNEZ

Lo que escribo a continuación no está apoyado en estadísticas fiables, es solo mi opinión.

Cuando hace años contratamos a una señora para que viniese unas horas semanales a trabajar en nuestra casa, ella estaba dada de alta como autónoma; algún tiempo después, un ministro de Zapatero decidió cambiar ese excelente sistema por otro: cada empleadora tenía que dar de alta a su empleada de hogar. Las informaciones que yo he recogido dicen que una gran parte de las empleadoras no lo han hecho, lo que parece lógico dado el miedo al papeleo y al control de la Administración. Y desde esa disparatada modificación, estas mujeres no pueden estar de alta como autónomas.

No he oído a las feministas ocuparse de ellas, que no tienen seguro de enfermedad ni de accidente y no tendrán derecho a una pensión de jubilación. Desde aquí ruego a los colectivos feministas que se ocupen de esta situación injusta que sufren muchas mujeres... y a los inspectores de trabajo que dediquen algún tiempo a este grave problema humano.