No es por casualidad

ANDREAS OESTREICHER

Recientemente, las niñas y los niños saharauis que se encuentran en nuestra comunidad gracias al programa Vacaciones en paz de la Asociación de Amigos/as de la RASD, visitaron nuestro Parlamento en un acto de bienvenida oficial. Suelen venir con lo puesto y con una bolsa de plástico llena pequeños regalos (pulseras, anillos, adornos de cuero) desde los campamentos de refugiados de Tindouf (Argelia) para poder escaparse, sobre todo, de las extremas temperaturas de más de 50 grados en la Hamada Argelina.

Pero no es por casualidad que estos niños y niñas se encuentren estos dos meses entre nosotros. Es la consecuencia de una injusticia que, por desgracia, lleva durando ya más de 40 años y que empezó con la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, allá en 1975, que dio lugar a la invasión de la entonces colonia española del Sahara Occidental por parte del Reino de Marruecos.

Actualmente, el Sahara Occidental es la única excolonia en todo el mundo que no ha sido descolonizada según las reglas y leyes del derecho internacional de las Naciones Unidas, es decir, mediante la celebración de un referéndum de autodeterminación en el que los saharauis puedan elegir libremente su futuro. Y ello a pesar de docenas y docenas de resoluciones de la ONU, a pesar del Derecho Internacional y a pesar de la evidencia de que la ocupación marroquí de la patria saharaui carece de toda legalidad. Las consecuencias para el pueblo saharaui son gravísimas: represión, violación de los derechos humanos, falta absoluta de libertad de expresión en el Sahara ocupado por Marruecos; precariedad absoluta, falta de todo y durísimas condiciones climáticas en los campamentos de refugiados de Tindouf. Y lo peor de todo: la división del pueblo saharaui. No hay saharaui que no tenga a algún familiar en la 'otra parte', no hay familia que no esté dividida entre los dos territorios.

En todo esto debemos pensar cuando damos la bienvenida a las niñas y los niños saharauis en nuestro Parlamento. Y debemos conseguir que su visita a nuestras instituciones no se quede en un mero gesto. Debemos dar un paso más, reivindicando el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro. Debemos tomar partido a favor de los saharauis, debemos conseguir que el Gobierno de nuestra comunidad autónoma, nuestros ayuntamientos y la ponencia 'Paz y Libertad en el Sahara Occidental' del Parlamento de La Rioja intensifiquen su trabajo político e institucional. Tenemos que obligar al Gobierno español a que asuma su responsabilidad para descolonizar su antigua colonia del Sahara Occidental según el derecho internacional. Tenemos que exigir a la Comunidad Internacional que obligue al régimen marroquí a cumplir con el Plan de Paz de las Naciones Unidas.

Sólo así, las niñas y los niños que recientemente visitaron el Parlamento de nuestra comunidad tendrán la posibilidad de vivir en paz y en libertad en su propio país que es el Sahara Occidental.

¡Viva el Sahara libre!

 

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