Carta a un hermano

NIEVES ESCOBAR DE LAS HERAS

Recuerdo una bonita infancia siempre a tu lado, sintiendo tu protección y con la seguridad de que contigo nada malo podría pasarme. Tenías ese don de meterte a la gente en el bolsillo con una facilidad pasmosa (desde luego para mí impensable) y gozabas de una diplomacia de la que yo siempre andaba escasa. Conjugabas un físico resultón con una labia envolvente, vamos, que tenías una estrella que brillaba y que te ha seguido también en tu trayectoria política.

Eres un político que nace con una madera que no precisa artilugios, con unas habilidades sociales aderezadas con una buena formación y una presencia agradable, un gran amor por tu tierra y tu gente y sobre todo eres un trabajador incansable con una cosa que se llama carisma, esa cosa tan complicada y que en ti nace con gran facilidad. Eso nadie te lo puede arrebatar.