Buenos y malos

CARLOS MIGUELEZ VARA

Hace algunas fechas, el suplemento XLSemanal de este diario publicó una carta remitida por un lector titulada «Heridas abiertas». En ella se decía que la Guerra Civil española la habían ganado los malos y que las heridas seguían abiertas.

Dichas opiniones me causaron una triste sensación de incredulidad y pena. Me asombra que a estas alturas de la historia se pueda hablar de la Guerra Civil en términos de buenos y malos.

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La Guerra Civil, nuestra gran tragedia del siglo XX, estalló porque España se partió literalmnete en dos. En uno y otro bando había significativas figuras que deseaban que el conflicto estallara para eliminar a sus enemigos y proclamar su modelo de estado. Las máximas autoridades de los partidos, los sindicatos y de la República, incluidos sus dos presidentes señores Alcalá-Zamora y Azaña, no sólo no ayudaron sino que tuvieron una enorme responsabilidad, como muchos de ellos reconocerían ya en el exilio.

¿Acaso eran malos todos los españoles que estuvieron del lado del alzamiento? Monárquicos alfonsinos, republicanosconservadores, derechistas católicos... ¿todos eran sistemáticamente fascistas? Y todos los españoles que pelearon al lado de la República eran buenos y angelicales?

Los casi 8000 religiosos que fueron asesinados y muchas veces de forma sádica, ¿eran fascistas y malos? Y sus verdugos, ¿pueden ser de alguna manera exonerados?

Muchas de las personas que permanecieron fieles a la República y fueron asesinadas o murieron en combate, dieron su vida heróicamente por sus ideas, ya fueran comunistas, anarquistas, socialistas o simples ciudadanos; ¿acaso los que la dieron en el otro bando (falangistas, monárquicos, derechistas, simples ciudadano) no creyeron que lo hacían por la misma razón ni murieron con el mismo heroísmo?

Por cierto, que los verdugos y asesinos del Frente Popular y del Alzamiento Nacional también mataron a sus víctimas en nombre de esos 'altos' ideales.

Y todo ello sin mencionar a los miles de inocentes de ambos bandos que murieron simplemente porque les pilló en el lugar equivocado o pasaban por allí...

Dice el autor de la carta que las heridas siguen abiertas; es posible que algunas personas no puedan olvidar ni superarlo pero me temo que a otras muchas les interesa que sea así, bien por un rencor irredento, bien porque obtienen rédito político.

España no puede aguantar por más tiempo que haya individuos que nos sigan dividiendo en buenos y malos; eso ya ocurrió en los dos siglos anteriores, con las consecuencias de todos conocidas. Cuando hice el Servicio Militar, un oficial nos preguntó a los futuros soldados si sabíamos cual era la última guerra que ganó el Ejército español; un recluta contestó: la Guerra Civil. El oficial se puso serio y le respondió: «No señor, esa la perdimos todos». La mejor respuesta que se podía dar.

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