Razones para una unión con País Vasco y Navarra

ÁNGEL VEGAS

Tampoco tenemos metro, cantaba la copla. El liberal Práxedes Mateo Sagasta, presidente del Gobierno, nos dotó de alguna obra pública y del Instituto de Logroño.

Con la dinastía de los Haro, en el siglo XII, los riojanos pasamos al reino de Castilla formando parte del señorío de Vizcaya con la actual Vizcaya, Álava, Guipúzcoa, y Cantabria hasta la bahía de Santander. Documentos del siglo XVII de la Universidad de Salamanca relatan peleas entre gallegos y vizcaínos, y entre los vizcaínos estudiantes de Albelda y Navarrete. Desgajados de este núcleo, para La Rioja, en su momento el territorio más próspero del Señorío, y especialmente para los Cameros, supuso pasar de ser una de las comarcas más ricas de Europa a sufrir un paulatino empobrecimiento y despoblación.

Consciente de esta decadencia, la Cámara de Comercio, durante la II República, se erigió en firme defensora de la unión con el País Vasco y Navarra. Se sumó el alcalde de Logroño, el republicano Amancio Cabezón: «Por razones históricas, tradición foral, la ruta de nuestros trabajadores riojanos que en número tan enorme pueblan las Vascongadas y Navarra, en especial Vizcaya, y otros argumentos que resultarían interminables de exponer...». También el conservero calahorrano Pedro Baroja y el cronista oficial de La Rioja, el najerino Constantino Garrán,que manifiesta su adhesión, entusiasmo y la opinión favorable de los monjes del Monasterio de San Millán.

«Estimo necesario que La Rioja recupere su personalidad largamente deteriorada por el centralismo madrileño y hacia ello apunta la petición de un Estatuto preautonómico, pero en el caso de que no podamos asumirlo plenamente, defendemos la unión con el País Vasco-Navarro». Lo decía Javier Saenz Cosculluela (PSOE) durante la Transición.

«Vamos a reivindicar que los riojanos tengan siempre las mejores infraestructuras y pueden estar tranquilos porque vamos a seguir trabajando para lograrlo», dice el portavoz del Gobierno de La Rioja. Un consuelo. Mientras, en el Pais Vasco y Navarra ya lo han logrado. Mecachis en la mar cantábrica con estos vascos y navarros. Claro que, además de su fuerza política, suman fortaleza institucional, industrial, económica y prestigio internacional.

La globalización ha cambiado las reglas, sería un suicidio quedar aislados, por eso creo que la solución solo puede venir de la unión con el País Vasco y Navarra. Eso si partido, estrategia electoral, ideología, escaño y sueldo nos dejan ver el bosque.

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