Puntualizaciones sobre la charla de Josep Pàmies

JAVIER HERRERO RUBIO

Tras la polémica suscitada por la sra. Rodríguez, la asociación Participación Ciudadana siente la necesidad de aclarar que no comparte todos los puntos de vista del señor Josep Pàmies. Hemos facilitado la charla desde la consideración y el respeto que nos merecen su trabajo de popularización de usos y propiedades de las plantas en alimentación y salud que es, como indica el título de la conferencia, de lo que se le ha invitado a hablar.

Como asociación, nuestro objetivo con esta conferencia no es posicionarnos a favor o en contra de nada ni de nadie. Es dar la oportunidad de saber y conocer para poder decidir con libertad, y tener capacidad de cuestionarnos las diferentes opciones que se nos ofrecen.

Como no podría ser de otro modo, desde PaCi, recomendamos a todos los ciudadanos y ciudadanas que acudan a su médico cuando tengan alguna dolencia pero que tomen en consideración en qué medida una alimentación sana y la ingesta de determinados vegetales puede favorecer su salud, tal como recomendaba, por cierto, la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) a principios de este mismo mes de marzo.

No obstante, tras una polémica que nos parece carente de improvisación alguna, nos surgen dudas y preguntas, tanto para los posicionamientos extremos del sr. Pàmies como con los de la actual industria (si, también industria) médico-farmacéutica, que no de salud. ¿De verdad la medicina natural y la científica son conceptos opuestos y no complementarios? ¿Es que no existe un punto medio entre la medicina convencional y los remedios tradicionales?

Tal vez si unos y otros se hubiesen preocupado menos por «hacer caja» y más por la salud de las personas, ahora no tendríamos estas disyuntivas. Pero negarle a una de las partes el espacio a ser escuchada entendemos que tampoco es la solución. Estaríamos robando a la ciudadanía la posibilidad de estar informada y de que saque sus propias conclusiones. Estamos convencidos que aquellos tiempos en que poner en duda la versión oficial de la ciencia era sinónimo de excomunión, cuando no de cosas peores, que han pasado. Y es que la libertad de opinión debe servir para enriquecernos y, por qué no, para retar a la ciencia, al menos a la que pagamos con fondos públicos, a que investigue la utilidad curativa y preventiva de las llamadas, desde hace siglos, plantas medicinales. Sometidas, por cierto, no conviene olvidarlo, a un largo proceso experimental y empírico de contraste de efectividad. Así las personas sacaremos lo mejor de ambas partes.