Una campaña continua

A tres semanas del 28-A, los partidos buscan no perder la atención del electorado una vez que ya han lanzado sus grandes mensajes

Diario La Rioja
DIARIO LA RIOJA

Las cinco grandes formaciones políticas estatales han lanzado ya sus grandes mensajes, sin esperar al comienzo de la campaña. El PSOE, desahuciado hace un año, hoy en cabeza en todas las encuestas, ha sabido sacar provecho a su paso por el gobierno con un 'giro social' encaminado a revertir los efectos perversos de la crisis, que persistían tras cinco años de crecimiento económico. Beneficiado por el giro a estribor de la derecha tras la irrupción de Vox así como por la crisis interna de Unidas Podemos, el PSOE intenta ocupar en lo posible este vasto espacio central que queda libre y procurará la máxima movilización en los sectores progresistas, facilitada por la presencia de la ultraderecha y por la amenaza del 'modelo andaluz'. En su contra juega el conflicto catalán, por la virulencia del rechazo al soberanismo en toda España, aunque amplios sectores moderados apuestan por la vía de la negociación y el diálogo. Ciudadanos, que consiguió sus buenos resultados en el Estado gracias a su beligerancia contra el independentismo, teme que Vox le arrebate esta clientela (el 25% de los votos de Vox en Andalucía provenían de la formación de Rivera), para lo cual ha adoptado una posición un tanto afectada de repudio al PSOE, poco efectiva según las encuestas. Los virajes del partido naranja, que ha pactado con PP y con PSOE, le restan credibilidad. El PP de Casado, que probablemente no haya acertado al dar un volantazo hacia los parajes aznaristas y prescindir de una parte valiosa del 'marianismo', no ha conseguido convencer a sus vecinos de hemisferio de que la división del bloque conservador les perjudica, sobre todo en el Senado. Un rostro demasiado crispado, una campaña en negativo basada en 'echar a Sánchez', el antinacionalismo excesivo también con respecto a las fuerzas vascas y la amenaza de tensar en exceso la cuerda en Cataluña no le garantizan que pueda liderar con claridad su parcela, muy recortada por el centro. Finalmente, Podemos ha irrumpido con un programa notablemente radical, con el que pretende detener la desbandada de sus votantes hacia el PSOE. Las encuestas le auguran una bajada relevante, que podría dejar a Sánchez sin la muleta necesaria para alcanzar la mayoría de gobierno. Quedan tres semanas para las elecciones, pero, salvo imponderables, las tendencias no variarán demasiado. Si acaso, el tedio de las repeticiones podría tener cierto efecto desmovilizador, pero ya se ocuparán los partidos de que eso no suceda.