Una EPA en campaña

Las reformas que requeriría nuestro mercado laboral demandan un nivel de consenso que parece inalcanzable

Una EPA en campaña
Diario La Rioja
DIARIO LA RIOJA

La Encuesta de Población Activa correspondiente al primer trimestre de 2019 ofreció ayer la buena noticia de que, en términos interanuales, la economía española ha generado 596.900 nuevos empleos (3.400 en La Rioja); y la mala noticia de que al finalizar marzo el paro se había incrementado en 49.900 personas respecto al comienzo del ejercicio (1.400 en la región). Una tendencia más que positiva de un año a otro se ha visto ensombrecida por el comportamiento del trimestre, que incrementa el desempleo en tres décimas a nivel nacional, ocho si atendemos a los datos regionalizados. El presidente Sánchez y la ministra Calviño optaron por destacar que los 19,5 millones de ocupados superan la estadística anterior a la crisis. Pero todavía hay 3,35 millones de parados, con un escenario laboral que continúa mereciendo la atención crítica de la OCDE. El Gobierno está obligado a descartar que la vertiente negativa de la EPA responda a una posible desaceleración; del mismo modo que, en plena campaña electoral, ninguno de sus adversarios está interesado en alentar con crudeza la presunción de que el país se encuentra en puertas de poco menos que una recesión. La generación de empleo, sobre todo de calidad, no ha marchado a la par de la recuperación económica, confirmando la persistencia de un paro estructural. Resulta elocuente que la construcción sumara cuatro veces más contratos nuevos que la industria, cuando ésta representa un porcentaje notablemente mayor de la ocupación. O que la temporalidad persista como rasgo singular del mercado de trabajo español. Lo que advierte de déficits que interpelan al conjunto del arco político y a los actores del diálogo social. Parece inevitable afrontar el resto del ejercicio 2019 con expectativas más moderadas en cuanto a empleo. Con la perspectiva de que la contratación pública compense levemente los límites de las contrataciones privadas. Ello cuando el ejercicio vigente ha quedado a merced del año electoral, esperando que las instituciones se pongan en marcha de inmediato, tras los comicios del 26 de mayo, y permitan alumbrar un 2020 capaz de sobrellevar en España los pronósticos que lastran las economías de la zona euro. Aunque no resulta halagüeño que las formaciones en liza ante el 28-A sigan orillando el empleo y la economía como temas de discusión; más allá del trazo grueso de algunas invectivas cruzadas y de algunas promesas generalistas. Las reformas que requeriría nuestro mercado laboral demandan un nivel de consenso que parece inalcanzable cuando los próximos legisladores y los actuales interlocutores sociales no acaban de explicar en detalle siquiera sus propósitos particulares.