CALENDARIO SIN FECHA

MANUEL ALCÁNTARA

Cuando Pedro Sánchez podía escoger su equipo, lo escogió sin temer que pudiera caerse con todo el equipo. Le echó valor, ciertamente, pero ignorando el precio. Ahora el hecho indiscutible que más seguimos discutiendo es que 95 de los 180 diputados que lo eligieron rechazan la Constitución. Así como suena y se escucha a pesar del ruido que hacen las mudanzas. ¿Han ganado los que algunos siguen llamando 'enemigos de España' o es que tenemos 'manía persecutoria'? Es difícil saberlo porque esta dolencia acomete a los que de verdad son perseguidos y no tienen que inventarse nada. La encrucijada española incluye el llamado 'tardomarianismo', que puede entregarle a Rivera las llaves de un cortijo que nunca fue del todo suyo, mientras la socialdemocracia huye del bloque constitucionalista.

El PP y Ciudadanos conservan un modelo de sociedad, pero están buscando un sastre que les haga algunas reformas al traje, que está manga por hombro. En política siempre ganan los malos cuando son más que los buenos, pero el conflicto actual es no saber quiénes son los peores mientras el tiempo apremia. Los que nos tenemos autoprohibido el desánimo no tenemos ningún mérito. Sabemos, por el doloroso sendero de la experiencia, el trabajo que cuesta agacharse para cogerla del suelo y juntar sus trozos. Los que hemos vivido más de 90 noventa años, en mi caso 90 y cuatro meses, sospechamos que nuestra zarandeada patria es indestructible. ¿Para cuándo unas nuevas elecciones? Los barones del PSOE discrepan acerca de la fecha, ya que temen que no les quepa en el calendario. Quizá sea mejor no contar los días para no saber cuántos faltan para citarnos en las urnas. Nuestro fantasma quizá sonría, sin pisarse las sábanas.

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