BROMAS APARTE

MARCELINO IZQUIERDO - EL CRISOL

«España y los españoles están en peligro desde que tuve que abandonaros, pero aún podemos recuperar los logros conseguidos», declama el alcalde popular de Gallinero de Cameros, Miguel Ángel Gómez de Pedro, en un vídeo en el que exalta la figura del dictador Francisco Franco. Sólo cuando el esperpento se ha hecho viral en las redes sociales, se ha apresurado el edil camerano a pedir forzadas disculpas -por si «alguien se ha sentido ofendido»- y a justificar su grabación como una broma con motivo del día de los inocentes, lo que tampoco parece del todo cierto.

Bromas aparte, parece evidente que los nostálgicos de la dictadura franquista van creciendo en número, a medida que la memoria de aquellos horrendos años se va disipando y, además, van perdiendo la vergüenza de pregonarlo a los cuatro vientos. Y es que, como afirma Arturo Pérez Reverte, en España «no hubo guillotina para obispos, reyes y aristócratas; aquí siempre se ha fusilado a los mismos y de manera equivocada».

Cuando murió Franco, los 'demócratas de toda la vida' salieron de hasta debajo de las piedras y, en aras de un futuro mejor, no se condenó de forma taxativa ni una dictadura que, inequívocamente, colaboró con Hitler y Mussolini ni a quienes la sostuvieron en todos sus niveles. Callaron los ultras en 1975 y apostaron por emboscarse entre la mayoría de los españoles que ansiaban la libertad. Pero, a lo largo de cuatro largas décadas, como demócratas conversos, siguiendo adorando en secreto al añorado dictador y, lo que aún es más grave, inculcando en sus hijos una idea benéfica y distorsionada de un régimen cruel y totalitario que, además, empobreció España.