Bendito meteorito

FÉLIX CARIÑANOS

Parece que avanza el año. Yo me he dado cuenta esta semana cuando, al haberme aproximado a la panadería, el lunes los roscos de Reyes habían sido sustituidos ya por los de san Blas el Gargantero. También porque he visto a unos operarios portadores de amplios adornos medievales que fijaban en la fachada del palacio consistorial de mi ciudad natal, construido por el francés Juan de Raón en el Barroco, y en otros puntos de la localidad aderezos que anunciaban que a lo largo de este 2019 Viana celebrará el VIII Centenario de su fundación por Sancho VII el Fuerte, monarca navarro de la dinastía pirenaica. La realidad es que un servidor no se había enterado de estas minucias paisanas por dedicarme más bien a la Bolsa; considero esas menudencias propias de bohemios populistas, tanto de ciencias como de letras. Por citarles otro ejemplo, no tengo más que asomarme al vecino Logroño, donde los bohemios de ciencias, frecuentemente tan folclóricos en obras singulares, han logrado efectuar un magnífico chandrío en la presunta última fase de la monumental estación de autobuses.

Considero, no obstante, noticia mucho más importante la del meteorito que ha venido a posarse muy probablemente en la jurisdicción de Ausejo. Videntes infalibles con varias carreras tanto de ciencias como de letras les afirmarán a ustedes que se trata de una señal del cielo. Ante tamaña opinión me limito a sonreír con cierto aire de suficiencia: señores riojanos, no me sean ustedes premedievales. La última señal de esas características se le ofreció al emperador romano Constantino en el año 313. Estoy plenamente convencido de que este signo actual proviene de los extraterrestres; este sí que es el Gordo de Navidad. El miércoles pasado Diario LA RIOJA publicaba entrecomillada una frase del presidente Ceniceros: «Ni un euro para La Rioja desde que Sánchez gobierna». Pues bien, científicos profesionales españoles y franceses han unido albricias por el acontecimiento originario de planetas muy lejanos que ha elegido a esos modestos tamarigales de Ausejo como la nueva Tierra Prometida. Ya solo falta que sea encontrada alguna de estas roquitas, son negritas. Yo ofrezco como idea que se llame a un grupo selecto del Ku Klux Klan, se les alimente con patatas a la riojana y en dos o tres días el problema está resuelto. Los extraterrestres lograrán el resto; incluso podréis observar el Falcon de Pedro casi todos los días en el aeródromo de Agoncillo.

Y por pedir que no quede. Tornará la nieve a Valdezcaray y hasta conseguiríais firmar un convenio con jabalíes y corzos, que ya está bien de tantos accidentes entre paisanos.