¿Arde Rioja?

«Lo que los riojanos necesitan es la readaptación de lo existente, es decir, un tren digno, con una velocidad suficiente, unas frecuencias mayores y una buena tarifa económica, nada más»

Al igual que en la novela histórica de Larry Collins y Dominique Lapierre ¿Arde París?, publicada en 1964 y que describe los días anteriores a la liberación de París durante la II Guerra Mundial, los habitantes de La Rioja nos hemos alzado en contra de un proyecto que, por desfasado económica y técnicamente, no tiene cabida en nuestra región: el del AVE. De ahí que en mayo de 2018 se creara la Plataforma por el Progreso Sostenible de Rioja con el fin último de explicar con datos reales a la población riojana los inconvenientes de este nuevo trazado ferroviario, desde Logroño a Miranda de Ebro, que planteó el Ministerio de Fomento del anterior Ejecutivo, de manera aleatoria y con diferentes opciones.

Hagamos un poco de memoria: El anterior ministro, Íñigo de la Serna, planteó en un primer momento cuatro trazados para un hipotético trayecto del AVE entre Logroño y Miranda de Ebro. Por arte de birlibirloque, en pocas semanas el propio Ministerio descartó dos de los trayectos (el de Rioja Alavesa y el que transcurriría por el sur de La Rioja Alta). Quizás, el primero, presionado por el Gobierno del País Vasco a la hora de ver dañado su territorio y con el as en la manga de su apoyo a los Presupuestos del Estado. De la eliminación del segundo tramo carecemos de una respuesta comprensible, salvo que el Gobierno riojano presionara al estatal a fin de aparentar peso político específico a nivel nacional.

Pero aún quedarían dos, transcurriendo ambos por mitad del Valle del Ebro y a través de La Rioja Alta y de sus viñedos, de sus cultivos, del medio de vida de cientos de familias riojanas, de su valor añadido, de la DOC Rioja (embajadora de parte del vino español en los cuatro puntos cardinales del planeta, esa que internacionalmente se encuentra entre las mejor consideradas). Nadie contó con la opinión de los habitantes de los municipios riojanos afectados, ni de sus alcaldes; nadie tuvo en cuenta el valor patrimonial de sus viñas (de las que desaparecerían entre 500 y mil hectáreas, valoradas en decenas de millones de euros); nadie sopesó el daño medioambiental, visual y de ruptura de un territorio que cuenta con apenas unos 60 kilómetros de longitud por una anchura que puede ir de los 30 a los 150 metros, tan solo para unir Logroño con Miranda de Ebro, escasos kilómetros para un coste aproximado de 750 a 900 millones de euros (eso, sin contar que los sobre costes añadidos en las obras del AVE rondan habitualmente el 30%).

Pero apenas en unos meses la Plataforma ha logrado movilizar a la población riojalteña en contra de una opción, la del AVE, que destruiría nuestro paisaje, nuestro patrimonio y nuestro modo de vida, y en favor de una mejora del trazado existente, con una remodelación de las vías y una renovación del parque ferroviario que ahora surca La Rioja.

Lo que los riojanos, nuestros pueblos y nuestras ciudades necesitan es la readaptación de lo existente, es decir, un tren digno, con una velocidad suficiente, unas frecuencias mayores y una buena tarifa económica, nada más. Hay otras alternativas como mantener y reacondicionar la línea férrea actual que transcurre paralela al río Ebro y que, con una modernización de su trazado a un coste mucho menor, lograría aumentar la velocidad del tren actual de los 65 kilómetros por hora de media a unos 110. Esto contrarrestaría los 160-170 kilómetros por hora que no sobrepasaría el AVE con el nuevo trazado, dado que no alcanzaría una mayor aceleración en un tramo tan reducido de espacio. En definitiva, estamos hablando de 10 a 15 minutos de diferencia de viaje entre el AVE y el ferrocarril existente. Este reacondicionamiento y revitalización de la actual vía férrea redundaría en un trayecto ágil y con unas atractivas vistas del río y los paisajes vitivinícolas de la zona, lo que beneficiaría tanto al ciudadano riojano como al aumento del movimiento de turistas por vía férrea.

Nosotros creemos en el desarrollo de la región, en el incremento de su población rural y en el aumento del turismo enológico-cultural. Pero no a toda costa, sino cuidando las infraestructuras, aprovechando las ya existentes y no creando unas nuevas que de seguro serían deficitarias como todos los trayectos de AVE nacionales hasta la fecha. Deseamos que se nos tenga en cuenta como región y que no conviertan La Rioja en un territorio sin futuro, destruyendo nuestro bien más preciado para nosotros, para el resto de España y para el mundo: la Denominación de Origen Calificada Rioja, su paisaje vitivinícola, sus bodegas, su entorno, su propia vida... No, no deseamos que arda Rioja.