40 años de protagonismo ciudadano

Si hemos sido capaces de tornar en color el blanco y negro; si hemos sido capaces de avanzar del reclamo a la libertad, seremos capaces de cambiar el mundo también desde las entidades locales

40 años de protagonismo ciudadano
CUCA GAMARRA | ALCALDESA DE LOGROÑO

El 3 de abril de 1979 España dio el salto definitivo hacia un contexto de paz, de libertad y de una armonía y de una estabilidad política que, al margen de ideas e ideologías, desembarcaba directamente de las urnas.

Aquel día, España celebró sus primeras elecciones municipales y, tras los avances democráticos que supusieron los primeros comicios generales y la aprobación de la Constitución en 1978, nuestro país se sumergía en un nuevo contexto político y social regido por criterios de convivencia. Algo más de 16,5 millones de españoles acudieron a las urnas para elegir a los representantes que gestionarían las administraciones públicas más próximas a los ciudadanos y más cercanas a la calle. Las administraciones que desde ese momento han permanecido en contacto directo con la realidad del día a día.

Logroño, como España, recibió alborozada los nuevos tiempos y optó por adentrarse en el camino de la modernidad, de la apertura, del crecimiento. Nuestra ciudad fue incorporando avances que nos llegaban de fuera y pronto también otros que surgieron de la propia sociedad, cada vez más audaz y comprometida. Este espíritu se tradujo en más servicios de proximidad, en prestaciones sanitarias y educativas de mayor calidad; en dotaciones culturales, deportivas, cívicas, comerciales... También en una nueva imagen urbana. La ciudad descubrió su reflejo en el Ebro, después de años de darle la espalda, y lo rodeó de parques, y lo saltó; al mismo tiempo comenzó a conquistar el sur, a expandirse, a ir ganando terreno también en esa dirección para los ciudadanos y sus diferentes costumbres.

Así como antaño derribamos murallas, en estos 40 años hemos ido superando otras barreras. Transformaciones capitaneadas desde un Ayuntamiento que puede presumir de haber contado, y seguir haciéndolo, con unos trabajadores ejemplares e implicados en el progreso de Logroño. Así quiero reconocérselo en este aniversario; pero debo también rendir homenaje a todas las Corporaciones que han gestado esta larga etapa de bienestar. Con Miguel Ángel, Manolo, José Luis, Julio y Tomás al frente -siempre amigos a pesar de las distintas ideologías; existe entre los alcaldes una especial comunión, la ciudad que nos une por encima de cualquier otra cosa-, y los concejales que formaron sus equipos y los que yo he tenido el orgullo de dirigir, Logroño ha llegado hasta hoy con su vocación democrática intacta, aún más afianzados los principios de concordia que alumbraron esta etapa.

Pero como queda reflejado en la declaración oficial de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) con motivo del cuarenta aniversario de las primeras elecciones municipales: 'Lo mejor está por llegar'.

Estamos a algo más de un mes de acudir de nuevo a las urnas para elegir a aquellos representantes de los ciudadanos en todos los ayuntamientos españoles porque realmente, y en ello creo firmemente, 'lo mejor está por llegar'.

Hoy surgen nuevos retos, nuevos desafíos que debemos afrontar entre todos, entre la administración central, las autonómicas y las municipales; pero, también, con la participación activa y la implicación imprescindible de todos.

Tenemos por delante el reto de la sostenibilidad a través de 17 compromisos como son los plasmados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en los contenidos integrados en la Agenda 2030. A través de todos ellos, reivindicamos nuestro protagonismo y nuestra relevancia como administraciones locales en el impulso de políticas que se ajusten a estos criterios sostenibles.

Tenemos por delante el reto que nos lleva a liderar procesos tecnológicos que nos conduzcan directamente hacia una gestión municipal más eficiente, más eficaz y, de nuevo, más sostenible.

Y tenemos por delante un objetivo que ha permanecido siempre latente y siempre presente en los ayuntamientos. Algo tan sencillo, complejo y apasionante como mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, de todos y cada uno de ellos, a veces con medidas generales y trasversales y a veces analizando casos concretos que así lo requieren. Es la responsabilidad que ostentan las administraciones públicas más próximas al ciudadano y más cercanas a la realidad de la calle.

Por todo ello, creo que en una fecha como la de hoy podemos entregarnos, aunque sea un instante, al sosiego necesario para pensar, para recordar y para analizar qué significó aquel 3 de abril de 1979, qué han supuesto estos cuarenta años de democracia y progreso municipal y los emocionantes, complejos y apasionantes retos que nos depara el futuro más próximo.

Si hemos sido capaces de tornar en color el blanco y negro; si hemos sido capaces de avanzar del reclamo a la libertad, seremos capaces de cambiar el mundo, también desde las entidades locales y también con la participación y el compromiso necesario e indispensable de nuestras sociedades.