Vox es una amenaza para la democracia española

El título de esta reflexión es una afirmación porque está fundamentada en la lectura y análisis de las propuestas programáticas y posiciones políticas de este partido de extrema derecha.

La democracia española se asienta en un pacto social y político que perdura desde 1978, y que preserva los derechos, las libertades, el pluralismo y el autogobierno como pilares esenciales de su razón de ser.

Cuando un partido político sostiene en muchas de sus propuestas (véase el documento «100 medidas para la España Viva») argumentos y promesas electorales contrarias a los derechos fundamentales y a la igualdad, contrarias a la organización territorial del Estado (véase propuesta 6 del documento antedicho), contrarias a la libertad de movimientos (propuesta 33) o contrarias a la lucha contra la violencia machista que se ejerce contra las mujeres (propuesta 70), está en realidad actuando contra ese pacto.

La lectura de este documento nos señala la estrategia claramente extremista que sigue este partido. El recurso a un discurso populista de derecha radical y extrema que se centra en chivos expiatorios: los inmigrantes (racismo), las mujeres (machismo) o el autogobierno (centralismo autoritario).

Pero no solamente la estrategia se deja ver en este texto, sino también las características de ese partido: una formación que desborda por la derecha cualquier planteamiento de otros partidos políticos que se desenvuelven en el espacio electoral conservador, es decir un partido que derechiza a la derecha y la aleja del pacto constitucional, de la democracia.

El pacto a tres en Andalucía es un mal precedente en este sentido, pero una oportunidad a la vez para advertir sobre el riesgo cierto y plausible de dar fuerza democrática a quien la va a utilizar después contra los fundamentos democráticos.

Por eso, la reacción europea (desde Alemania a Francia, pasando por Suecia) que conocemos tan bien, y que consiste en aislar a la extrema derecha (no jugar nunca con fuego) debiera imponerse sobre la lógica de normalizar pactos y acuerdos que son incompatibles y contrarios con el orden social de convivencia europeo y español.

Vox no quiere una «España Viva», como reza su lema, sino revivir una España que, con toda seguridad, solo quisieran volver a revivir una minoría marginal de la ciudadanía.

El PP desnortado y aznariano de Casado y la ambición sin igual de Rivera ven en Vox un elemento «normal» del sistema de partidos y de la lógica electoral en el que apoyarse para configurar mayorías, pero en realidad lo que han hecho en Andalucía no es sino abrir la puerta a un proyecto antisistema que amenaza la democracia española, y que en en cualquier país socio de la Unión nunca tendría lugar.

 

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