AJUSTE HORARIO

MANUEL ALCÁNTARA

Los únicos que le hacen caso al tiempo son los barómetros. Confían en que no les contradiga y si lo hace saben que tiene mucho tiempo por delante para rectificar, porque en Bruselas pasa de otra manera y en Cataluña no acaba de pasar. Después de tres años de debate, la Comisión Europea propone unificar los horarios de verano y de invierno y España entera se propone los cambios de hora sin cambiar los hábitos horarios. Creo que fue Pascal el que dijo que si tuviera que buscar la felicidad en alguna parte, la buscaría en la costumbre, a pesar de que sabía que no iba a encontrarla.

Lo que el Gobierno solicita ahora es que el terrible Torra rinda obediencia al desacato, pero él ha dicho que sólo obedece al pueblo catalán y ha pedido 'inteligencia', que es lo mismo que pedía Juan Ramón Jiménez para que le diera «el nombre exacto de las cosas». ¿Cómo estamos llamando a España en este cónclave de españoles que incluye a los que no quieren serlo? Bastante trabajo tiene Pedro Sánchez para juntar las piezas del puzzle. Los que odiamos el separatismo somos incapaces de odiar a los separadores. Esa es la diferencia, mientras el reloj político adelanta o atrasa, según quien le dé cuerda. Unos, otros o los de más allá. Somos un país difícil, pero no imposible y hay que solucionar lo del mausoleo de Paracuellos y eso es cuestión de tiempo y tiene que pasar un siglo desde 1936. Ya falta menos, pero vamos a faltar muchos de nosotros. Según un ilustre académico francés y amante de España, como fue Cocteau, llamamos académico a un señor que cuando muere se convierte en sillón. Aunque sea de orejas, para seguir oyendo.

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