Agur, euskera

Después de tres días de intensa borrasca política, el PSOE decidió ayer retirar de sus enmiendas al nuevo Estatuto de Autonomía toda alusión al euskera como parte del «acervo cultural» de La Rioja. La polémica ha demostrado una vez más que la lengua se ha convertido en material altamente inflamable, cuya utilización política es capaz de polarizar la sociedad hasta límites insoportables. La tormenta quizá escampe pronto, pero ha dejado imágenes y declaraciones muy poco edificantes. El PSOE no supo explicar bien qué pretendía con la alusión al 'euskera' en el Estatuto y tal vez pecó de ingenuidad al suponer que esa moción iba ser aceptada sin ruido alguno ni suspicacias. Bien al contrario, su pretensión generó un aluvión de críticas, muchas de ellas desmesuradas, torticeras y tremendistas, pero cuyo estruendo ha aconsejado a los socialistas emprender la retirada. Bajo tanta hojarasca queda la constatación de la enorme importancia de San Millán de la Cogolla tanto para los hablantes de castellano como para los vascoparlantes y la necesidad de que filólogos e historiadores, alejados de los focos y sin interferencias políticas, sigan trabajando sobre el rico, casi inagotable, patrimonio codicológico del monasterio riojano.