Un agosto bochornoso

JULIO ARMAS

Los que entienden de esto de isobaras, efectos invernaderos y ciclogénesis explosivas ya nos habían avisado de que tendríamos un agosto bochornoso. Y vaya si lo hemos tenido... verán, les cuento: todo empezó el primer día del mes. Estábamos tan contentos preparando la sombrillita de la playa cuando nos enteramos de que una de las primeras medidas adoptadas por el senyor Quim, el molt poc honorable presidente de la Generalidad, había sido la de subirse el sueldo hasta los 146.926 euros (algo más de 25 millones de las antiguas pesetas), lo que euro arriba, euro abajo, viene a ser un 80% más de lo que se lleva a casa el Presidente de Gobierno de España. Bien empezamos el mes... ¡con alegría!

Y los días y las cosas fueron pasando y en la toma de posesión del cargo de director del Instituto Cervantes la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo se echó «p'arriba» y hablando de «El Quijote» y de la igualdad dijo que «hay que proteger a don Alonso, pero también a Sancho, a Aldonza y a Dulcinea porque no hay mejor cultura que la igualdad». Cosa esta con la que estoy totalmente de acuerdo, sobre todo teniendo en cuenta que, en la obra de Cervantes, Aldonza y Dulcinea son tan iguales, tan iguales... que son la misma persona, doña Carmen. Ya ve usted qué cosas pasan.

Pero no se preocupe, ministra, que este mes nos ha traído cosas todavía más estrambóticas que sus manifestaciones. Por ejemplo, ¿se han enterado de que Freda Jackson, una anciana británica (cuya edad no les digo porque las damas no tiene edad y las ancianitas británicas menos), tras venir a pasar unos días de vacaciones con nuestro sol ha denunciado a su Agencia de Viajes porque en Benidorm había encontrado demasiados españoles?

Increíble, sí, pero cierto. Tan cierto, tan cierto, como que una empresa catalana haya lanzado los preservativos llamados «Catcondons», Els preservatius catalans amb estel·lada. Perquè la llibertat sense sexe no és llibertat (Los preservativos catalanes con estelada. Porque la libertad sin sexo no es libertad). ¡Enhorabuena, buen logro! Por fin algunos podrán dar caña al mono a la vez que manifiestan sus sentimientos independentistas.

Y también es tan increíble como cierto el que la señora Colau multe con hasta mil ochocientos euros a las floristerías de Barcelona por exponer sus plantas en la puerta de la tienda, mientras que los manteros pululan a sus anchas por las calles, cosa esta que al parecer es debida (según denuncia SAPOL «Sindicato Mayoritario de la Guardia Urbana de Barcelona») a que el gobierno municipal avisa a los manteros antes de una actuación policial.

Y es tan cierto como increíble también que el fugitivo de Waterloo, después de que poco a poco vaya consiguiendo que la mitad de los catalanes no se hable con la otra mitad, en unas declaraciones al diario alemán «Der Spiegel» venga ahora diciendo que: «No me sorprendió. Siempre advertí a todo el mundo de que nadie nos reconocería». O sea, que la de Escocia dice que iban de farol y el de Bélgica que él ya sabía que lo que hacían no valdría para nada. Vale, vale,... ¡joder, qué tropa!

En resumen, que si tenemos en cuenta que toda una alcaldesa de Barcelona como la excelentísima señora Colau escribió en Twitter: «Os he hecho creer que estaba de vacaciones con la familia, pero en realidad por las noches me dedico a apagar pebeteros, alterar marquesinas, colgar lazos amarillos para después descolgarlos y volverlos a colgar... y cuando llego a casa me tomo un vaso de ratafía y echo una sonrisa maligna», que Pilar Rahola, la habitual tertuliana de TV3 en un reciente debate habló sobre la destrucción de Cataluña por parte del «Estado opresor español» diciendo que: «Hay que ser conscientes de que Cataluña ha sufrido un ataque nuclear», y que la demanda que el fugitivo de Waterloo y sus mariachis han interpuesto contra el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena parece girar en torno a unas declaraciones del magistrado que se han falseado en la traducción, no me negarán ustedes que este mes de agosto, al que ya le hemos dado la puntilla, ha resultado de lo más bochornoso. ¡Ah!, y además ha hecho calor. Nada más, hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

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