La actualidad

Todos necesitamos que nos escuchen, y que nos quieran. La necesidad de que nos quieran siempre nos pierde

MANUEL VILAS

No sabemos muy bien qué es la actualidad, pero todos la buscamos. Necesitamos noticias, que ocurran cosas, que esté pasando algo, que haya acción. Por eso nos hemos inventado la actualidad, que tiene su espacio en los medios de comunicación y en las redes sociales. Pero la actualidad también sirve para que tengamos tema de conversación cuando nos sentamos a cenar con los amigos o cuando comemos en familia. ¿De qué hablaríamos si no existiese la actualidad? Nos quedaríamos mudos, seguramente.

El fútbol, el cine, la política, los famosos, los escándalos, la gente que se muere, la gente que se divorcia, todo eso es motivo de animadas charlas, cuya finalidad es conseguir que exista la realidad. La gente descansa cuando en una comida de empresa alguien, en los postres, saca un tema de actualidad. Ya se puede, entonces, decir cuatro tópicos, ya te puedes esconder en la masa amorfa de la actualidad, ese sitio en donde tu identidad está permitida, en donde solo se te pide una aseveración, una sonrisa, una carcajada feliz. El fútbol y la política son los centros de gravedad. Y en España ya nos hemos vueltos muy civilizados y podemos hablar de fútbol y política sin pasión, solo como entretenimiento, o añadiendo informaciones más ocultas y que hemos averiguado por azar.

De la actualidad a la alcahuetería hay un paso muy pequeño. Y en España se practica mucho el chisme y el cotilleo, y tiene malas consecuencias si a alguien le da por grabar la conversación, como hacía el excomisario Villarejo. El cotilleo es la derivación castiza y española de la actualidad. Yo muchas veces he practicado el cotilleo. Pero las razones por las que lo he practicado creo que me exculpan de ser considerado un chismoso. Yo he practicado el cotilleo por vagancia y por no saber qué decir muchas veces en muchas cenas con amigos o conocidos. No puedes estar mudo las dos horas que dura una cena. Así que a la primera de cambio suelto un comentario sobre la actualidad.

Si el comentario no tiene mucho éxito, suelto un chascarrillo. Y si la gente se ríe del chascarrillo que cuento, magnífico, porque eso significa que ya puedo volver a callarme como mínimo diez minutos más. Puedo regresar a mi silencio. Pero la gente no queda a cenar con mudos. Así que a los siguientes diez minutos tengo que soltar otro comentario sobre la actualidad. Hay quienes recurrimos a la actualidad y sus cotilleos para que no nos tomen por seres esquinados, taciturnos e intemporales. Yo creo que a la ministra Dolores Delgado le pasó eso, cuando dijo lo que dijo de Grande Marlaska. Ella estaba en una comida con gente a la que quería impresionar. Y allí estaba Villarejo grabándola. Lo que le pasó a Dolores Delgado es que quería hacer un comentario que resultara interesante a sus amigos. Porque todos necesitamos que nos escuchen, y que nos quieran. La necesidad de que nos quieran siempre nos pierde.

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