Deportaciones masivas

Cuando se acaba de cumplir un mes de la presidencia de Donald Trump, las nuevas directrices del departamento de Seguridad Nacional permitirán la expulsión inmediata de gran parte de los inmigrantes que se encuentren en situación irregular y que residan desde hace menos de tres años en el país, unos 11 millones de personas. Hasta ahora, tal inmediatez sólo se aplicaba a quienes llevaban menos de dos semanas en tierra americana, se hallasen a menos de 160 kilómetros de las fronteras o hubieran delinquido. Las únicas excepciones que permanecen son los menores y los peticionarios de asilo. Para lograr la máxima operatividad, se ha contratado a 15.000 nuevos agentes de inmigración y se les ha dotado de «autoridad completa» para arrestar a los sospechosos. No es que las deportaciones sean nuevas (Obama expulsó a 2,8 millones en sus ocho años, más que ningún otro presidente antes) pero el sistema se ha vuelto ahora brutal. Esta medida, vinculada a la idea de construir efectivamente el muro de separación con México y de hacerlo con recursos provenientes de las ayudas a este país, destruye la idea de integración.

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