1521: Un Logroño que, como hoy, quería volar alto

«Ahí está el germen de una sociedad que tiene a gala involucrarse en las causas comunes, en las empresas colectivas; consciente de la importancia de la unidad, un valor decisivo en la coyuntura histórica que atraviesa España»

CUCA GAMARRA ALCALDESA DE LOGROÑO

Los logroñeses estamos viviendo uno de los periodos de más felicidad del año. Celebrar nuestras fiestas patronales, honrar a San Bernabé, revivir el pasado junto a nuestros familiares y amigos y coger fuerzas para emprender el vuelo hacia el futuro son elementos de este rito con que año tras año encaramos el principio del verano. Los 'sanbernabés' de este 2018 son además especiales. Conservan la esencia de las tradiciones que articulan el programa municipal, se nutren de ese espíritu alegre que los logroñeses dejamos patente en las calles, y también se han visto enriquecidos con esa ilusión extraordinaria que marca el otear el horizonte de su quinto centenario.

Logroño está ya preparando el que será este gran acontecimiento con fecha de 2021. Una efeméride para la que no tenemos duda que contaremos con el apoyo del conjunto de la sociedad, que siempre responde a la hora de reivindicar hechos o valores esenciales para nuestra ciudad.

Lo acabamos de ver en los actos que han rodeado al Día de las Fuerzas Armadas, al que dispensamos una cálida acogida y que demostró la capacidad organizativa de Logroño. Nuestro siguiente gran reto será «Logroño 2021. Nuestro V Centenario», denominación bajo la que hemos comenzado a trabajar.

Una labor que no podía haber empezado mejor, al haber conseguido el reconocimiento del Gobierno de España, que lo declaró hace escasos meses Acontecimiento de Excepcional Interés Público. Este sello implica querer volar alto, una importante proyección tanto nacional como internacional; un emblema que certifica la alta cota que nuestra ciudad ocupa en España. Supone además beneficios fiscales para las empresas que quieran acompañarnos en este camino, incrementando por tanto su atractivo y posibilidades de captación de fondos.

Nos complace este salto hacia el exterior porque Logroño es una ciudad de vanguardia, preparada para el futuro, deseosa de mostrarse al exterior. Una característica que precisamente nos enlaza con la historia que queremos difundir. Porque la resistencia de nuestros antepasados de principios del siglo XVI y su triunfo contra el asedio de las tropas francesas marcó el desarrollo de una ciudad próspera y cosmopolita. Un nuevo Logroño que quería volar alto.

Conmemorar los 500 años transcurridos supone una oportunidad para ahondar en el contexto histórico y en lo que realmente sucedió en relación a lo que ha llegado hasta nosotros como una hazaña épica. Una historia heroica que se recoge en el Voto de San Bernabé que durante siglos ha funcionado como hilo conductor de nuestras fiestas patronales y del «logroñesismo» que todos lucimos con orgullo.

Fundamentar los valores que han pervivido desde entonces -la solidaridad, la vecindad, la gallardía, el aprecio por la libertad, el europeísmo...- contribuirá sin duda a fortalecerlos y a que las siguientes generaciones los sientan bien enraizados. Son enseñanzas que queremos fomentar desde las escuelas, consiguiendo que todos los niños crezcan en Logroño sabiendo cuáles fueron los principios por los que aquellos aguerridos logroñeses del 1521 se jugaron la vida.

En la iglesia de Santiago, congregados los vecinos en Concejo Abierto, decidieron todos a una resistir el asedio, plantar cara al enemigo, agudizar el ingenio para vencer en lo que parecía una batalla perdida por la desigualdad de fuerzas. Ahí está el germen de una sociedad que tiene a gala involucrarse en las causas comunes, en las empresas colectivas; consciente de la importancia de la unidad, un valor decisivo en la coyuntura histórica que atraviesa España. Y ahí está la base, la pista de despegue de esa ciudad que entonces ansiaba volar y cumplió su sueño. Hoy seguimos mirando largo hacia el cielo; sin miedo al futuro, prestos siempre a emprender el vuelo.

Todos los que hoy componen las cofradías, los voluntarios, los grupos recreacionistas o los ligados al folklore y a las casas regionales, peñas o asociaciones de vecinos se identifican con esos rasgos presentes en los logroñeses de entonces. Contamos con esa entrega que les caracteriza para este San Bernabé que hoy vive su día grande, y también para ese gran acontecimiento que va a ocuparnos tanto en los próximos años, al que tantos desvelos y cariño dedicaremos. Sin este apoyo no podríamos llevarlo a cabo con éxito porque son los ciudadanos el motor de la ciudad, como lo demostraron en el momento épico del 1521 y como lo ponen de manifiesto en los asedios diarios a los que hay que enfrentarse.

Porque por muy victoriosos que resultemos en la gran batalla siempre habrá pequeñas luchas que deberemos librar, y lo haremos con la misma fuerza e igual confianza. Porque volar alto es pensar en los logroñeses que padecen alguna enfermedad y en las familias a los que aún no ha llegado del todo la recuperación económica; también en los mayores que combaten la soledad, las mujeres a las que la vida aún presenta más barreras que si fueran hombres o en las personas con otras capacidades que se encuentran dificultades añadidas. Siempre hemos de acordarnos del que sufre en las situaciones alegres porque seguro que encontraremos el modo de extender nuestra felicidad a los que atraviesan algún bache. Así que desde esta tribuna -y como haré esta mañana en los tres enclaves donde en representación de todos los logroñeses hondearé nuestra bandera- en los días grandes de nuestra ciudad os animo, logroñeses y logroñesas, a gritar unidos con júbilo y orgullo:

¡Viva San Bernabé!

¡Viva Logroño!

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