Torra y Puigdemont ceden y dejan a los partidos la decisión sobre las cuentas

Torra, junto a Puigdemont comparecen ayer tras reunirse en Waterloo. :: J. MONTEAGUDO / EFE/
Torra, junto a Puigdemont comparecen ayer tras reunirse en Waterloo. :: J. MONTEAGUDO / EFE

Los independentistas insisten en pedir gestos a Moncloa que vayan más allá de las inversiones económicas

CRISTIAN REINO

barcelona. Dos días después de que el presidente de la Generalitat afirmara que los grupos secesionistas no permitirán tramitar las cuentas del Estado si Pedro Sánchez no hacía una oferta sobre el referéndum, el propio Quim Torra dio ayer marcha atrás. En realidad, lo hizo en su nombre Carles Puigdemont, en un nuevo gesto de desautorización pública del presidente de la Generalitat, para dejar en manos de los dos partidos soberanistas la decisión sobre las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos. El cambio de posición de Torra y Puigdemont puede suponer tanto como abrir la puerta a su tramitación, en la medida en que Esquerra y el PDeCAT son partidarios de que las cuentas entren al Congreso para poder negociar su voto final.

Una vez más, el órdago le ha salido mal a Torra, que el miércoles amenazó con una crisis de gobierno a PDeCAT y Esquerra si votan sobre los Presupuestos en contra de su criterio. ERC salió al día siguiente en tromba afirmando que en su nombre solo hablan ellos y ayer fue el president quien dio por concluido el ultimátum, al señalar que su vicepresidente, Pere Aragonès, dijo que «no habría ninguna crisis en el Gobierno porque seguro que ERC y el PDcAT actuarán al unísono». «Me remito a sus declaraciones», aseguró.

Lo hizo en Waterloo, frente a la casa de la república donde reside Puigdemont, a quien visitó para acabar de perfilar todos los frentes abiertos que tiene el independentismo, como la posible salida del Ejecutivo de Elsa Artadi o el diseño de La Crida. La cuestión de las cuentas de Sánchez, en cualquier caso, es la más urgente y el expresidente de la Generalitat se reunirá el lunes con la cúpula del PDeCAT para tratar de consensuar una posición. El encuentro se antoja tenso porque hay un sector del partido defiende que hay que votar a favor de los Presupuestos.

Liderazgo débil

Puigdemont, que ejerció de presidente de facto (al menos en la rueda de prensa), debilitando cada vez más el liderazgo de Torra, desconfía de las «lluvias de millones» que a su juicio vende Madrid a bombo y platillo. «No nos quejamos de los anuncios, nos quejamos de que no se cumplen», dijo. Además, apuntó que lo está sobre la mesa no es una negociación de partidas presupuestarias, sino que lo que el independentismo intenta poner en el centro del diálogo es la «resolución política del conflicto político». «Y ahí no hay novedad», remató.

Esquerra también llevó su cúpula fuera. En este caso a Ginebra, donde huyó Marta Rovira, secretaria general de los republicanos, para eludir la prisión preventiva. ERC coincide con sus socios en que la oferta de Sánchez es insuficiente. No es ningún gesto, se limita a cumplir lo que dice la ley, apuntan fuentes republicanas. Pere Aragonès fue muy claro: «El 'sí' a los Presupuestos no va solo de inversiones».

ERC admite la posibilidad de votar a favor de las cuentas del Gobierno, pero pide «movimientos» que vayan más allá de los beneficios económicos. Es decir, «gestos» en materia de presos y de referéndum. «Si los Presupuestos son la segunda vuelta de la moción contra Rajoy, debe haber motivos suficientes para que demos apoyo a esta nueva etapa», aseguró el vicepresidente de la Generalitat. «El PSOE tiene que demostrar que es diferente al PP», dijo.

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