Un testigo señala que en 2008 el imán de Ripoll ya defendía apoyar al Estado Islámico

Señala además que por aquella época Abdelbaki Es Satty dirigía las oraciones en Vilanova i la Geltrú de un grupo de jóvenes radicalizado

A. A.

madrid. El levantamiento parcial del secreto de sumario de los atentados de Barcelona y Cambrils arroja unas tímidas luces sobre el oscuro pasado de Abdelbaki Es Satty, también conocido como el imán de Ripoll y supuesto cerebro de la célula yihadista que acabó con la vida de 16 personas el pasado agosto.

Una de las muchas actuaciones de las que los Mossos d'Esquadra han informado al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu fue el interrogatorio a un testigo protegido al que en el sumario se denomina B2, y que acudió a declarar voluntariamente tras conocer el 20 de agosto de 2017 a través de la televisión los nombres de los sospechosos de perpetrar los ataques. Según el acta de la policía catalana, el declarante conoció a Es Satty en 2008 a través de una tercera persona. La relación a partir de entonces se limitó, según la versión ofrecida, a los encuentros en la mezquita de Vilanova i la Geltrú -donde el cerebro de la célula ejerció de imán antes que en Ripoll- y en algunas fiestas musulmanas. Según la transcripción de lo afirmado por el testigo, Es Satty sostuvo ideas próximas al yihadismo en la mezquita: «El discurso que hacía era radical, ya que hablaba de la guerra y conflictos de Afganistán en apoyo del Estado Islámico, con cualquier forma de colaboración». El testigo protegido también hace referencia a que el imán dirigía las oraciones de un grupo de jóvenes de unos 20 años. «Eran un núcleo duro y de base radical islámica», describe B2 de una forma que asemeja a esas personas a los jóvenes que Es Satty radicalizó en Ripoll, y a los que llevó a cometer los atentados e inmolarse.

El declarante sostiene ante los Mossos que el imán mantuvo entre 2008 y 2009 un fuerte vínculo de amistad con una persona apodada 'el Sudaní', quien sería «una persona muy religiosa radical».

Según otro testimonio recogido en el sumario, era «una persona mentirosa» y de «sangre fría»

De confirmarse la veracidad de este testimonio, la peligrosidad de Es Satty habría pasado inadvertida para las fuerzas de seguridad al menos desde 2008, pese a que el cerebro de los atentados del año pasado la hubiera demostrado en público incluso antes de cumplir condena en la prisión de Castellón entre 2010 y 2014 por tráfico de hachís. Fue durante el tiempo que pasó en la cárcel cuando, según consta en un escrito de la Instituciones Penitenciarias, el imán recibió cuatro visitas policiales, supuestamente realizadas por agentes de la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Instituciones Penitenciarias también señala que se recibió una cita previa de comunicación con Es Satty a cargo de una persona llamada Maki Mohamed Hammed Nimir, quien, según los Mossos, se correspondería con el radical 'el Sudaní' a quien se refirió el testigo protegido. El contacto no llegó a producirse.

«Un mentiroso»

Otro testigo protegido que conoció a Es Satty antes de su entrada en prisión, denominado B1 en el sumario, no le atribuye declaraciones de carácter yihadista, al menos delante suyo, y tampoco considera que fuera especialmente estricto en la práctica religiosa. No obstante, el declarante no señala muchas cosas positivas del cerebro de la célula. Además de confirmar que «solía ir» con 'el Sudaní', B1 define el imán como «una persona mentirosa, de la que no se podía fiar cuando le decía donde se encontraba» o que tenía «sangre fría». Y añade sobre él que «conocía a una persona que falsificaba pasaportes, de la cual le ofreció sus servicios» o que «hacía uso de muchos números de teléfono diferentes».

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