Una sustitución de Gobierno inmediata

Si la moción prospera el Gobierno dimitirá tras la votación y el Rey designará a continuación a Sánchez jefe del Ejecutivo

A. A.

Madrid. Por primera vez en democracia una moción de censura llega a la jornada de su debate con serías posibilidades de salir adelante. Las tres anteriores (González a Suárez, en 1981, Hernández Mancha a González en 1987 e Iglesias a Rajoy en 2017) tenían nulas posibilidades desde su registro. De tener éxito la iniciativa de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy se iniciaría un rápido proceso que culminaría con la sustitución del Gobierno popular por uno del partido socialista.

La Constitución española adoptó de la alemana la fórmula de la moción de censura constructiva. Esto significa que, según establece la Carta Magna en su artículo 114, si se derriba a un presidente del Gobierno, para lo que en el caso español se necesitan los 176 votos en la Cámara baja que suponen la mayoría absoluta, «el Gobierno presentará su dimisión al Rey y el candidato incluido en aquélla -la moción de censura- se entenderá investido de la confianza de la Cámara a los efectos previstos en el artículo 99. El Rey le nombrará Presidente del Gobierno».

Así, si los números le dan a Pedro Sánchez y en la votación del viernes alcanza o supera la cifra mágica de los 176 síes, se convertirá en el nuevo jefe del Ejecutivo en el tiempo que tarde en prometer su cargo ante Felipe VI y que el nombramiento se publique en el Boletín Oficial del Estado. Una vez nombrado el jefe del Ejecutivo el siguiente paso será nombrar un nuevo Gobierno. Hasta que el líder de los socialistas designe a los miembros de su gabinete y estos juren o prometan el cargo ante el Rey, las carteras permanecerán en funciones en manos de los ministros populares.

Esta sería una situación inédita en democracia con un traspaso de poderes relámpago y en la que quedaría la incógnita si se produce la tradicional foto del traspaso de las carteras de un ministro a otro.

 

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