Susana Díaz se resigna a ser líder de la oposición

Los socialistas andaluces renuncian a presentar su candidatura mientras las cábalas sobre su liderazgo se suceden

CECILIA CUERDO SEVILLA.

El acuerdo a tres entre PP, Ciudadanos y Vox para apoyar la investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla como presidente de la Junta dejó sin sentido la candidatura de la socialista Susana Díaz. Pese a las advertencias del día anterior sobre la necesidad de plantear batalla para derrotar al «monstruo» de la extrema derecha, el PSOE empezó a tomar conciencia de que su papel en Andalucía está en la oposición y renunció ayer a dar una batalla perdida de antemano. El nuevo frente se abre en el plano interno y, pese a los mensajes que llegan desde Ferraz para abrir un nuevo ciclo político, aseguran que la secretaria general no dará un paso atrás y se mantendrá como jefa de la oposición.

Fue el portavoz parlamentario del PSOE andaluz, Mario Jiménez, quien trasladó ayer a la presidenta de la Cámara autonómica, Marta Bosquet, que desistían de concurrir al debate de investidura. El acuerdo suscrito el día antes, que suma 59 escaños y que permitirá a Moreno salir elegido en primera votación, volvía inútil cualquier otra candidatura del bloque de la izquierda, aunque reconocieron que si el pacto se frustraba, «porque los dirigentes de Vox cambian de opinión cada 24 horas», los socialistas estarían al quite y presentarían candidatura con la legitimidad de ser la fuerza más votada el 2 de diciembre.

Críticas de la oposición

No obstante, su renuncia fue duramente criticada por Adelante Andalucía, cuyo portavoz, Antonio Maíllo, tildó la decisión de «juego sucio». «Evidencia que su táctica no era una sincera aspiración de parar a las derechas y frenar la deriva reaccionaria y neoliberal en Andalucía que ella misma empezó», reprochó, dejando entrever que la convivencia de la izquierda en la oposición no será fácil.

En cualquier caso, Jiménez confirmó que Díaz será quien intervenga en el debate de investidura para dar la réplica a Moreno y también quien lidere durante esta legislatura una oposición «responsable, vigilante de la defensa de autogobierno y del papel de Andalucía en España» frente a un ejecutivo cuyas decisiones se toman «en Madrid». Un mensaje lanzado directamente a la dirección del PSOE, que tras la pérdida del ejecutivo andaluz después de 37 años de gobierno ininterrumpidos apuesta ya claramente por su marcha y la apertura de un nuevo ciclo político en la comunidad. Nunca antes de las municipales del 26 de mayo, ya que concurrir divididos a las urnas podría ahondar en la debacle del partido en Andalucía.

Mientras las cábalas sobre el liderazgo se suceden, Díaz se mantiene en silencio y desaparecida. Solo manifiesta su opinión a través de redes sociales, donde tras conocer el acuerdo entre Vox y el PP apeló a la «fuerza» del millón de votantes socialistas para seguir luchando «por defender los derechos de todos en nuestra tierra».