ESTO NO ES SERIO

Que la 'guerra de los másteres' domine la política española, que el pacto estatutario se supedite al interés electoral de un partido y que un 'pelotazo' millonario merezca menor castigo que robar en un súper resulta del todo deprimente

ALBERTO AYALA - TWITTER: @ALBERTOAYALA11

El nuevo tiempo que se abrió en España hace unos años cuando los dos grandes partidos que venían turnándose en el poder desde la Transición, PP y PSOE, comenzaron a hacer aguas por la corrupción y la gravísima crisis que ha empobrecido a amplias capas de nuestra sociedad, amenaza también con naufragar más pronto que tarde.

Los nuevos actores que emergieron de aquella crisis, Podemos (Pablo Iglesias) y Ciudadanos (Albert Rivera), ni han sido capaces de dar un impulso al sistema ni parecen con la consistencia necesaria para lograrlo. Otro tanto cabe decir de los nuevos líderes del PP (Pablo Casado) y del PSOE (Pedro Sánchez), aunque en el caso del dirigente popular resulte prematuro emitir un juicio de valor cuando han transcurrido semanas desde que sucedió a Mariano Rajoy.

No me negarán que resulta cuando menos deprimente que la política española lleve días girando en torno a los másteres de nuestros mandamases. No porque no sea importante que tengamos unos políticos honrados, que lo es. Sino porque existen otras urgencias y porque descubrimos, como con la corrupción, que el problema es real.

De momento la socialista Carmen Montón ha tenido que dejar el Ministerio de Sanidad al comprobarse irregularidades en su titulación. Las sospechas sobre el currículo de Pablo Casado son previas a su acceso al despacho principal de la calle Génova. Ello no le ha impedido hacer pinza con Rivera para exigir a Pedro Sánchez que demuestre sin sombra de duda que su máster sí es honrado.

Por ahora, el centroderecha ha logrado que el presidente haga público su trabajo, lo que aún no ha sucedido con Casado. A partir de ahí, cualificados catedráticos han cuestionado la calidad de la tesis y la solvencia de quienes le otorgaron la máxima calificación.

Al final, si Sánchez está limpio, ¿dimitirán sus adversarios por deslizar contra él sospechas falsas? ¿Terminará Casado imputado? En tal caso, ¿se irá o se encastillará en la sede de su partido?

Si les aburre este asunto, seguro que no les ha resultado indiferente que el Congreso diera por fin el jueves su visto bueno a la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos. Eso sí, cuarenta y tres años después de su muerte. Y sin el placet de conservadores y liberales, temerosos ambos de perder votos de ultraderecha. ¿Increíble? Real como la vida misma.

Lo mismo que la constatación de que al Gobierno Sánchez los principios le duran como los caramelos a la puerta de un colegio. Que se anuncia que España no venderá bombas a Arabia por sus tropelías en la guerra de Yemen, basta que amenace con cancelarnos el pedido de cinco barcos para que llegue la enésima rectificación. La vicepresidenta Carmen Calvo sigue coronándose como coordinadora del gabinete socialista.

Tampoco resulta mucho más ilusionante lo vivido en Euskadi en los últimos días. En el plano político, sí. Pero todavía más en el judicial.

Septiembre

El lehendakari Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar vienen reiterando en las últimas semanas su deseo de no quedarse en el acuerdo de corte netamente soberanista alcanzado entre el PNV y la izquierda abertzale de Arnaldo Otegi para reformar el Estatuto y que su intención es rebajarlo para tratar de sumar al pacto a Podemos y PSE. Pues bien, llega el día de dejar el asunto en manos de cinco expertos para que redacten un anteproyecto articulado y los peneuvistas se ratifican en el Parlamento en su acuerdo con EH Bildu.

¿Asunto cerrado? En absoluto. De lo contrario los jeltzales no hubieran elegido a su 'número dos' en el Congreso, Mikel Legarda, como representante en el grupo de juristas. Ahora bien, de retratarse y suavizar el pacto entre abertzales antes de las elecciones locales de mayo, nada de nada. Lo que tenga que ser, si llega, y en tal supuesto ya veremos si con sintonía interna o no, quedará para junio de 2019. Al tiempo.

No son los únicos que proyectan posponer una 'patata caliente' hasta después de la llamada a las urnas del 28-M. Jaime Tapia, presidente del tribunal que juzga a la presunta trama corrupta liderada por el exburukide Alfredo De Miguel-en su mayoría por excargos y militantes del PNV- declaraba el viernes que el fallo del tribunal no llegará previsiblemente hasta septiembre, aunque el juicio terminará en diciembre. Un anuncio que será sin duda del agrado de Sabin Etxea, sobre todo si no llega el acuerdo que negocian la Fiscalía y las defensas de los principales imputados, que parece posible.

Por cierto, curiosa la andanada del magistrado contra los representantes del Ministerio Público por pedir en general penas muy elevadas lo que, dijo, coloca a los jueces en mala situación y les hace parecer benévolos. Ninguna asociación ha puesto aún el grito en el cielo por estas palabras, pese al enorme malestar que originaron en el Palacio de Justicia de Vitoria.

Y si las manifestaciones de Tapia causaron asombro, aún ha sorprendido más en algunos círculos que el juicio por el llamado 'caso Margüello' se haya saldado sin penas de cárcel, solo con inhabilitaciones. De nuevo, dos excargos que montan un chiringuito para llevarse contratos millonarios y engordar los bolsillos reciben una pena inferior a la que suele imponerse a chorizos de poca monta. De nuevo.

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